FRANCISCO RODRÍGUEZ

Si durante los próximos meses siguen gobernando desde Palacio Nacional y los asientos del Ejecutivo, Legislativo y Judicial los peores, –corruptos, ignorantes y torpes– se debe tener la plena seguridad de que el régimen de la Cuarta Transformación seguirá acumulando puntos negativos en las preferencias ciudadanas, pésele a quien le pese.

El término griego de la kakistocracia, “el gobierno de los peores”, magistralmente rescatado por el maestro de Turín, Michelangelo Bovero, tiene en México ‎su mejor y más amplia aplicación desde hace dieciocho meses que se ha tenido la mala pata de sufrir a diario una avalancha de mentiras y amenazas que poco a poco van cobrando la factura, como tenía que ser.

Los errores, las invectivas, las amenazas que se lanzan a diario desde las mañaneras y que forman la agenda y la bitácora del gobierno federal, por el miedo de los colaboradores cercanos, (mal) llamados secretarios de Estado, a corregir la parte mínima de cualquier plana, han hecho una labor efectiva de desilusión y de repudio que no tiene parangón.

Aunque los ríos de tinta y las encuestas ubérrimamente pagadas de las casas de textoservidores que se dedican a torcer las preferencias digan lo contrario, a diario crece la absoluta seguridad en el país de la aversión y del repudio  contra los improvisados que se han encargado de que el treinta por ciento de los mexicanos odien la manera de haber votado en julio del 2018.

Falaces los resultados de la mayoría de las encuestadoras

Poco a poco se va descubriendo la verdadera intención del nuevo voto ciudadano. Un somero análisis de la actitud de los electores ante la renovación de las catorce gubernaturas que estarán en juego el año próximo, así como de la conformación en prospectiva de la Cámara de Diputados, arroja una visión más objetiva sobre lo que puede pasar.

La mayoría de las casas encuestadoras, conduciéndose con falsedad evidente e interesada, dan por ganador desde ahora al partido oficial, sin tomar en cuenta las condiciones reales del país y las características de sus regiones. No puedo menos que estar en absoluto desacuerdo con lo que han publicado desde hace unos meses.

La península bajacaliforniana, para Acción Nacional

Cualquier observador con dos dedos de frente apostaría doble contra sencillo que hay estados donde la decisión de los electores correrá en favor del Partido Acción Nacional a la hora de elegir nuevo Gobernador: Baja California, que aunque aparece en el calendario electoral vive un impasse sobre la anticonstitucionalidad de la Ley Bonilla…

… que quiso alargar el período a cinco años, pasando por encima de la opinión pública, de los juristas y de los congresos estatales. Aunque la Suprema Corta, a cargo del genuflexo Zaldívar Lelo de Larrea no ha querido pronunciar su fallo por miedo a rozar la voluntad del Caudillo, es un hecho que esa entidad deberá someterse a nuevo escrutinio electoral.

Se cumplirán los dos años, los únicos para los que fue electo Bonilla y debe observarse lo dispuesto por la Constitución General de la República, la local y los principios generales del derecho, aparte de respetar el sentido común, a menudo violentado por los caprichos del Paladín de la Cuarta Transformación.

Baja California será para el PAN, con toda seguridad, al igual que el estado del sur de la península. Los dos deberán pagar las consultas morenistas de querer utilizar al del norte como conejillo de indias para ejercitar el modelito de la reelección presidencial, hoy tan vomitada por la mayoría de los cuerdos de este país.

Sonora, Nuevo León, Chihuahua… serán blanquiazules

Lo mismo puede decirse de Sonora, toda vez que ahí deberán pagarse caro los exabruptos y las groserías a las víctimas de la familia LeBarón, así como la complicidad de Morena y del PRI con los estropicios ambientales  del Grupo México de los Larrea.‎ Si Morena quisiera acabar de poner en ridículo a Alfonso Durazo, ungiéndolo candidato, apuesto doble contra sencillo.

Obviamente, la misma suerte correrá la elección en Chihuahua, donde el gobierno del sucesor de ‎Javier Corral seguirá con la impronta del panismo. En el mismo tenor se encuentra Nuevo León, donde ni Alfonso Romo ni Tatiana Clouthier alcanzan, frente al empuje del panismo regiomontano y los compromisos con los empresarios.

El PRI conservará Sinaloa y, claro, Campeche

Querétaro, San Luis Potosí y Nayarit llevan toda la ruta a quedar en manos del panismo. Si alguna duda cupiera en el caso de San Luis, Morena no tiene un candidato con figura humana para oponerlo a la cauda de inconformidad y rechazo que existe entre los tuneros.

La fuerza del panismo, después de llevar al poder a Rosas Aizpuru en Durango, sigue in crescendo. Se trata de organizaciones serias de activistas y votantes que no dejarán clavado a su partido de siempre y votarán por quien elijan.

Por otro lado, el PRI conservará Sinaloa, por los múltiples acuerdos que ahí se respetan. Campeche, sin duda, quedará en las manos del priismo. Por su parte, Morena podrá cantar victoria sólo en cuatro estados: Zacatecas, siempre y cuando abandere a José Narro. Guerrero, debido a la providencial aparición de Luis Walton y las ligas de Morena con el Movimiento Ciudadano de Dante Delgado. Tlaxcala, por la influencia que tendrán los poblanos en esa elección y Michoacán, debido a la postulación inminente de Cristóbal Arias.

Morena perderá el control político en la Cámara de Diputados

Finalmente, el PAN, 9 Morena 4, PRI, 2. Pero no la aplanadora que han querido pintar los encuestadores. Ya no se amarran los perros con longaniza. Estos resultados a vuela pluma, arrojan una conformación de la Cámara de Diputados adversa a Morena, por donde se le quiera ver. Hay que tomar en cuenta que el PAN ganará estados con un abultado padrón.

Por lo que se refiere a la conformación de la Cámara de Diputados, el sentido común indica que por la cantidad de dinero y de medios que manejará Morena como partido oficial, podrá alcanzar un máximo del treinta por ciento de curules.

El PAN tocará su piso menor con el 20 por ciento de asientos. El PRI andará alrededor del diez por ciento del quorum, y la suma de los otros partidos hoy en proceso de registro y formación arrojará un máximo del 45% de curules en la Cámara de Diputados.

Resultado más seguro: Morena perderá la supremacía y el control político al quedar reducida a su mínima expresión. Y lo más contundente: que aunque vaya cada quien por su lado a la elección y después se forme un frente amplio ya electos, los nuevos partidos podrán tener la mayoría legislativa.

A partir de 2021 la 4T será una anécdota indigna de ser recordada

Huelga decir que, si por oportunidad política, a la nueva argamasa electoral se suman el PAN y el PRI… ¡Adiós Nicanor!

A partir de allí, la Cuarta Transformación será una anécdota indigna de ser recordada.

Escribir de una manera independiente sobre el tema, sin responder a los intereses oscuros de buena parte de los encuestadores, hace que este oficio valga la pena.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: Una filtración al diario neoyorquino Wall Street Journal, a cargo de “un alto funcionario” del gobierno de AMLO adelantó las vísperas. Programada para un par de semanas previas a la elección federal de 2021, como golpe espectacular que daría votos a los candidatos del Presidente a las gubernaturas y curules en juego, la investigación a Enrique Peña Nieto por sus múltiples actos de corrupción saltó a la palestra. El Caudillo, empero, insiste en no actuar en contra de su antecesor, no obstante que eso lo convierte en cómplice por encubrimiento. ¿Habrá que esperar hasta el 2021?

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