Francisco Garfias

Martín Gómez Sánchez es ingeniero. Tiene 51 años. Hace más de 34 que trabaja en Pemex. Actualmente, lo hace en la plataforma del Centro de Proceso Abkatun, en Ciudad de Carmen, Campeche. El 9 de mayo dio positivo a covid-19.

Su caso ilustra el trato indigno que han recibido los trabajadores petroleros, costa afuera, durante la pandemia. Hay brotes del virus en la plataforma donde trabaja y, por lo que cuenta, no parece importarle mucho ni a Pemex ni al sindicato.

Gómez Sánchez le envió una carta al presidente López Obrador para inconformarse. No ha tenido respuesta.

No tiene miedo de hablar. Lo hizo con nosotros antes de enviarnos copia de la carta. Sabe que la publicación de su historia va a molestar a los directivos de la petrolera. No le importa. La vida y la salud van por delante.

En la citada misiva cuenta que el pasado 4 de mayo, luego de pasar semanas en la plataforma, fue a hacerse, por sus medios, la prueba del covid. Traía los síntomas. En el hospital de Pemex lo batearon porque no tenía fiebre.

Jura que se contagió en el brote de  la plataforma, en el mes de abril.

Eso llevó a que personal del sector salud (epidemiología) subiera a la plataforma el 12 de abril. Le hicieron pruebas a tres de sus  compañeros. Positivos. Había más de 50 enfermos con síntomas del virus.

El ingeniero y varios compañeros bajaron de la plataforma el 15 de abril. No sabían nada de los resultados obtenidos. Nada les dijeron.

“Ni en la plataforma ni en el muelle. Así nos mandaron a casa, con los riesgos que eso implica.

No se nos notificó que teníamos que hacer cuarentena, aislarnos, poniendo en riesgo a nuestra familia”, dice la carta.

Martín está casado. Su esposa es hipertensa, su suegra es diabética e hipertensa. Tiene un hijo de 15 años y dos niñas de 7 y 13.

Martín tenía los síntomas. Tos, gripe, ojos irritados, pérdida del gusto y del olfato, dolor de garganta. Lo único que le faltaba era la fiebre. Por esa razón no le hicieron la prueba en Pemex. Se la hizo en el sector salud.

“A los médicos de Pemex no les importa si muere un trabajador. Jamás se aplicó el cerco sanitario adecuado para el covid-19”, escribió en la carta.

Añadió: “Al director del hospital de Pemex, Valentín Luna Marroquín, no le importa la vida de los trabajadores. Tampoco al sindicato Sección 47.

“Jamás se dio la orden para que bajaran los enfermos de la plataforma. Son responsables de los compañeros fallecidos por covid-19. No velaron por la integridad física de los trabajadores”.

El ingeniero debió haber regresado a la plataforma el pasado 12 de mayo. El contagio lo impidió. Le toca subir el 27 de mayo. Lo declararon “apto para trabajar”, sin confirmar que es negativo.

El hombre no pide la luna para los trabajadores de la plataforma: que suba sólo el personal necesario, que se respete la sana distancia y que, cuando bajen, se les haga la prueba, para evitar contagios en las familias.

Pemex reportó, el pasado 9 de mayo, 73 defunciones por covid-19, de las cuales 23 fueron de trabajadores, 29 de jubilados y 26 de familiares, más uno externo.

* La expropiación de los inmuebles de las escuelas privadas que aprobó el Congreso de Puebla no sólo es una violación a la Carta Magna, sino también un aviso de lo que puede ocurrir con gobiernos de la 4T.

Fue un albazo. No hubo discusión previa con especialistas y partes afectadas. El dictamen se aprobó en fast track. La imposición de un gobierno autoritario.

Otra vez, Ricardo Monreal, jefe de la bancada de Morena en el Senado, tuvo que salir a deslindarse. “No es correcto en estos momentos establecer esos parámetros o esas modificaciones legales”, dijo.

“Puede llevarnos a seguir la confrontación de los sectores de la población. Debió discutirse, escuchar a las instituciones privadas, no apresurar el dictamen”, puntualizó.

Publicado en Excelsior