La agencia calificadora Fitch Ratings estima que en 2020, el Producto Interno Bruto (PIB) de México caerá 7.4 por ciento y la recuperación en 2021 será de 3.2 por ciento, en un contexto donde las consecuencias económicas de la crisis derivada de la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 continúan ampliándose y profundizándose.

En un documento, la agencia señaló que los niveles de actividad económica mundial deberían comenzar a aumentar en los próximos meses, siempre que se evite un fuerte resurgimiento en los casos de coronavirus, una vez que se relajan los bloqueos para frenar la pandemia; sin embargo, llevará mucho tiempo volver a la normalidad.

Para la economía mundial, las proyecciones apuntan a una caída del PIB en 2020 de 4.6 por ciento, superior a la estimada en abril pasado de 3.9 por ciento.

Fitch explicó que la enorme magnitud del shock relacionado con el bloqueo a la actividad global ha comenzado a revelarse en datos macroeconómicos duros, pues no menos de 17 de los 20 países a los que da seguimiento han reportado, o se espera que informen, contracciones económicas en el primer trimestre de 2020 y todos, excepto China, verán una caída del PIB en el segundo trimestre del año.

Así, Fitch estima que el PIB mundial cayó 3.4 por ciento intertrimestral en el primer trimestre de 2020 y pronostica que disminuirá 5.8 por ciento en el segundo trimestre, lo que apunta a que la recesión mundial de este año será más del doble de severa que en 2009.

Fitch ve algunas señales de recuperación tras covid-19

La calificadora señaló que hay algunas señales de que la caída en la actividad económica está tocando fondo, pues Francia e Italia comenzaron a levantar los bloqueos y esto ha coincidido con un repunte en las visitas minoristas, al tiempo de que indicadores de confianza en Estados Unidos han aumentado.

Aclaró que si bien estas señales son preliminares, la experiencia de China apunta a la probabilidad de que la actividad económica aumente después de que se levanten los bloqueos.

No obstante, apuntó, el camino de regreso a los niveles de actividad previos a la crisis se prolongará, con pérdidas de empleos y quiebras que contribuirán a tener daños duraderos tanto en la demanda, como en la oferta.

Fuente: Milenio