Torreón, Coah. Los integrantes de la autodenominada Alianza Federalista condicionaron su asistencia a los trabajos de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) a realizarse el próximo 19 de agosto en San Luis Potosí, a la incorporación de sus peticiones para acceder a mejor trato presupuestal, revisar los planteamientos para reformar el pacto fiscal y que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador reaccione a los reclamos sobre el manejo de la crisis por la pandemia de Covid-19.

“Hemos decidido ir juntos a la Conago con una propuesta única, y que el próximo fin de semana daremos a conocer los temas de interés de México, de la República que deben estar en la agenda de la reunión de Conago. Es decir, solicitaremos a la Conago que esos puntos a tratar los queremos ver en el orden del día. Caso contrario, hemos definido no asistir”, aseguró el gobernador de Coahuila, el priísta Miguel Angel Riquelme Solís.

El pronunciamiento lo avalaron los mandatarios Jaime Rodríguez, de Nuevo León; Francisco García Cabeza de Vaca, Tamaulipas; Silvano Aureoles, Michoacán; Ignacio Peralta, Colima; Enrique Alfaro, Jalisco; Martín Orozco, Aguascalientes; Javier Corral, Chihuahua; José Rosas Aispuro, Durango, quien participó en el encuentro vía virtual, y Diego Sinhue, de Guanajuato.

“En caso de que no se permita la intervención, la Alianza no asistirá a la reunión”, advirtieron los Ejecutivos estatales.

Plantearon “definir un esquema de indicadores a considerar para el regreso a clases; se establecerá una mesa de trabajo con los secretarios de Salud y Educación de los estados, con el acompañamiento de expositores como Reyes Tamez Guerra y Salvador Borrego Alvarado, a fin de analizar información precisa basada en datos y estadísticas, considerando las opiniones de los sindicatos de trabajadores de la educación”, dijo Riquelme.

Los indicadores se deberán adecuar a temas como la atención médica, enfocada en el capital humano, y posteriormente la infraestructura. Los gobernadores aliancistas se reunieron este lunes en Torreón.

Fuente: La Jornada