La Comisión Federal de Electricidad (CFE) perdió un arbitraje internacional, interpuesto desde la administración anterior, por lo que tendrá que pagar 240 millones de dólares al consorcio que construiría la central hidroeléctrica Chicoasén II, en Chiapas, y que debería de haber quedado concluida en 2019.

La construcción de la presa, suspendida desde 2016, se iba a realizar bajo el esquema de proyectos de inversión financiada con impacto diferido en el gasto (Pidiregas), pero por su elevado costo se determinó no continuar con la obra bajo esa figura financiera.

Autoridades de la CFE aseguraron que pagarán y actualmente se encuentran en conversaciones para tratar de llegar a un acuerdo y en caso de no lograrse un arreglo para continuar con la obra se licitaría nuevamente la construcción de la planta hidroeléctrica.

En enero de 2015 la CFE anunció que adjudicó al consorcio integrado por las empresas Omega Construcciones, Sinohydro Costa Rica, Desarrollos y Construcciones Urbanas y CAABSA Infraestructura, el contrato para la construcción de la central hidroeléctrica Chicoasén II.

En su momento, la empresa productiva del Estado informó en un comunicado que la terminal ubicada en el estado de Chiapas se construiría bajo la modalidad de obra pública financiada, la cual suministrará energía eléctrica a la región sureste del país de manera sustentable.

De acuerdo con la CFE, la central estará equipada con tres turbinas tipo bulbo, tendrá capacidad instalada de 240 megavatios y aportará cada año 591 gigavatios-hora al Sistema Eléctrico Nacional. El tiempo estimado para la ejecución de la obra era de 42 meses.

Interés en energía limpia

La CFE indicó que la propuesta presentada por este consorcio fue por un monto de 386 millones 420 mil 681 dólares, abajo del monto máximo presupuestado de 405 millones 620 mil dólares, y producirá electricidad suficiente para abastecer a 537 mil hogares.

El consorció sólo logró instalar una de las tres turbinas que iba a tener originalmente la central hidroeléctrica de Chicoasén II.

Los sistemas de arbitraje internacional son un mecanismo para resolver disputas entre los países sobre cualquier diferencia que se suscite entre el contratista y en este caso la CFE.

El director general de la CFE, Manuel Bartlett Díaz, reveló ante diputados: “De inmediato yo convoqué a los representantes del consorcio para buscar un arreglo, es decir, tenemos que pagar, vamos a pagar los 240 millones, pero hablé con ellos para proponerles que llegáramos a algún acuerdo, porque la presa es importante y el Presidente tiene un interés enorme en la energía limpia de las presas.

“Entonces, inicié unas pláticas con ellos para poder llegar a un acuerdo que sea conveniente a los dos partes.

Con esos 240 millones de dólares se está pagando prácticamente la turbina que se construyó, pero esa es una turbina construida especialmente que no se inunda, sino que va a filo de agua. Esa turbina está construida especialmente para Chicoasén.

Hasta el momento no se ha llegado a un acuerdo, las condiciones que están poniendo no nos convienen, espero que recapaciten y si no recapacitan, pues vamos a volver a licitar la planta, porque sí queremos hacer la planta de Chicoasén, explicó el funcionario.

Ésas son las instrucciones del Presidente, además es una planta altamente rentable para la CFE, indicó.

Fuente: la jornada