Por: J.O.

Ya habíamos conversado acerca de lo absurda que resulta la dichosa encuesta que, según la Cuarta Transformación, pretende saber si los mexicanos queremos o no enjuiciar a los expresidentes corruptos. 

Para recordar, la pregunta que aprobó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) hace mes y medio cuestiona si “estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas”.

Más allá de lo obvio, que todos queremos que los corruptos del país terminen el resto de sus días tras las rejas, resulta que este fin de semana nos enteramos de que, según datos del Instituto Nacional Electoral (INE), los muertos votan. 

Por descabellado que pueda sonar lo anterior, la 4T es poderosa, tanto que trajo a más de cinco mil difuntos para que pudieran firmar la consulta para ver si se hace la consulta, misma que se debería llevar a cabo el domingo 6 de junio de 2021 o cuando lo establezca el artículo 35 de la Constitución.

Así, el INE informó que, de los 276 mil 677 ciudadanos que dieron su apoyo a la consulta, hubo 5 mil 530 que habían sido dadas de baja por defunción,14 mil 442 dadas de baja por pérdida de vigencia, mil 969 dadas de baja por cancelación de trámite, 744 con suspensión de derechos políticos, 619 con registro duplicado en Padrón, 91 dadas de baja por domicilio irregular, 99 sin firma o huella, y 120 mil 902 registros repetidos.

Asimismo, el Instituto dio a conocer que de los 2 millones 737 mil 285 registros recibidos en un primer momento, detectó inconsistencias como un formato distinto, sin firmas, no estaba incluida la pregunta o era distinta, o que no contenían el dato de Clave de Elector para identificar el registro.

Así, estimado lector, vemos cómo esta administración no heredó sólo problemas de las impresentables gestiones anteriores, sino que al parecer, también heredó las mañas y las uñas finas de quienes huyeron de los otros partidos hacia “la esperanza de México”, que le llaman Morena. 

Sin lugar a dudas, cada día me convenzo más de que no son iguales, sino peores, y en su sed de venganza causada por el resentimiento, sólo logran un disparo en el pié. 

“No robar, no mentir y no traicionar al pueblo”, decían… Yo #SóloDigoLoQueVeo.

JUEGO DE CARTAS:

SEMÁFORO CDMX: La semana pasada nos enteramos de que la capital del país seguirá en semáforo naranja con alerta -que ya más bien parece ámbar-, pero con nuevas restricciones y metodologías que pretenden detener el incremento de hospitalizaciones y la cadena de contagios. Dentro del plan presentado, además del recorte a los horarios y el cierre total de bares por no respetar las normas, instrumentaron una medida que ya se venía implementando en países asiáticos desde hace algunos meses: el uso de su smartphone y los códigos QR. La idea es buena, pero resulta difícil de aplicar. Pregunte usted en casa o a sus vecinos de la tercera edad si saben cómo escanear un código, si tienen un teléfono inteligente, y en caso de tenerlo, si cuentan con servicio de datos móviles, con eso usted se dará cuenta de lo que me refiero. Además, la presentación apunta que el uso de este método es obligatorio, lo que me parecería bien si viviéramos en un país en el que todas las personas supieran usar la tecnología. ¿No era más fácil aplicar un toque de queda y multas por no usar el cubrebocas? Por cierto, estas medidas comienzan hoy. //PRIMERO LOS POBRES: A fin de no afectar a la Ciudad de Villahermosa, el presidente López Obrador y su equipo de ineptos, perdón: expertos, decidieron que era mejor desfogar la Presa Peñitas hacia las zonas de las comunidades indígenas chontales de Nacajuca y Centla, donde viven los más pobres de los pobres en Tabasco porque, dijo el mandatario, “se tenía que tomar una decisión”. // OUTSOURCING: Datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social señalan que unos 4.6 millones de mexicanos trabajan bajo este modelo de subcontratación, y sin embargo, la titular Luisa María Alcalde y el presidente están convencidos de que la mejor forma de ayudar a estos mexicanos es, claramente, quitarles el empleo para que los patrones no abusen de ellos.