El primer grupo de partidarios del presidente Donald Trump que irrumpió en el Capitolio de Estados Unidos en un inusual acto vandálico comparecerá el jueves en una corte para enfrentar cargos, a medida que la policía avanza en la búsqueda de quienes participaron en el ataque.

En una rueda de prensa el jueves, el jefe de la Policía Metropolitana en Washington D.C., Robert Contee, dijo que 47 de las 52 personas arrestadas hasta la fecha estaban implicadas en violaciones a un toque de queda declarado a partir de las 18.00 horas y que 26 detenidos habían sido capturados por los agentes en los terrenos del Capitolio.

Varias otras personas fueron arrestadas por cargos como portar armas sin licencia o prohibidas.

No estaba claro aún cuántas personas comparecerán ante el tribunal el jueves.

La noche del miércoles, Contee dijo a periodistas que se recuperaron dos explosivos caseros en las oficinas de comisiones nacionales de los partidos demócrata y republicano, además de una hielera encontrada en un vehículo en terrenos del Capitolio que contenía cócteles molotov.

Cuatro personas murieron el miércoles durante la caótica irrupción al Capitolio, incluyendo una mujer que recibió un disparo de un agente de la policía en el sector.

Contee no quiso identificar a la mujer que murió tras recibir un disparo de un agente de la policía del Capitolio y dijo que todavía estaba pendiente la notificación a sus familiares.

Otras tres personas también murieron el miércoles debido a emergencias médicas, según Contee, y 14 policías resultaron heridos, dos de los cuales siguen hospitalizados. No está claro si otros organismos policiales federales o locales, incluida la Policía del Capitolio, han hecho más arrestos.

Si bien es previsible que el número de personas detenidas aumente, el número inicial es reducido en comparación con las más de 300 personas que fueron detenidas por la policía tras las protestas del 1 de junio en el distrito relacionadas con el asesinato policial de George Floyd.

En aquel incidente, la policía y los agentes federales dispararon bombas de humo, granadas de fragmentación y balas de goma para alejar a los manifestantes de la Casa Blanca, lo que permitió al presidente Trump caminar por el parque Lafayette y sostener una Biblia frente a la iglesia de St. John.

Mientras la policía recibió serias críticas por ser demasiado agresiva en Lafayette Square, los agentes del Capitolio se enfrentan ahora a preguntas sobre por qué no hicieron más para proteger el complejo legislativo y dejaron que muchos de los alborotadores salieran del edificio sin ser arrestados.

Fuente: Reuters