Cuba, con poco más de 11 millones de habitantes, era uno de los países que mejor tenían controlada la pandemia de coronavirus (COVID-19), pero en los últimos meses las medidas sanitarias se relajaron, especialmente cuando las autoridades decidieron abrir sus fronteras en noviembre pasado, lo que provocó un repunte considerable de contagios, hospitalizaciones y muertes a causa de la enfermedad.

De acuerdo con Francisco Durán, director de epidemiología del Ministerio de Salud Pública, el país caribeño ha registrado hasta ahora 25,674 casos positivos y 213 decesos desde que inició la crisis sanitaria; sin embargo, tan solo en enero de 2021 se contabilizaron 13,616 infectados, así como 67 muertes.

Incluso, en la última jornada se detectaron 910 personas contagiadas, de los cuales 847 fueron autóctonos y 63 casos importados.

Ante este panorama, el Gobierno decidió reducir de manera temporal los vuelos provenientes de México, Estados Unidos, Panamá, República Dominicana, Colombia y Bahamas, a uno cada 15 días. Mientras que se suspenderán los vuelos procedentes de Nicaragua, Guyana, Trinidad y Tobago, Haití y Surinam.

Además, los turistas que arriben a la isla a partir del 6 de febrero serán sometidos a una prueba PCR en el aeropuerto y luego trasladados a hoteles para pasar un aislamiento con vigilancia medica de cinco días para que se aplique una segunda prueba, y en caso de salir negativo, podrán dejar el aislamiento; cabe mencionar que todos los gastos correrán por parte de los visitantes.

Asimismo, todas las personas que resulten positivas en la prueba serán hospitalizadas.

A su vez, los residentes en Cuba serán ubicados en centros de aislamiento de manera gratuita hasta que los resultados de sus pruebas PCR sean negativas.

Y es que las autoridades cubanas sostienen que más de 70% de los casos está vinculado a viajeros, principalmente cubanos y cubanoestadounidenses que visitan a sus familias en la isla, donde se han relajado los protocolos sanitarios en los hogares.

Fuente: Infobae