El objetivo de los nutriólogos deportivos es asegurar que los atletas tomen como un hábito y una responsabilidad la hidratación en su formación profesional, aseguró la egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México, Ericka Jiménez Arriaga. 

Al ofrecer la plática “Hidratación en el deporte: pautas y estrategias”, a través de las redes sociales de la Secretaría de Cultura Física y Deporte, manifestó que en las estrategias de hidratación se deben tomar en cuenta tres elementos. 

Primeramente, es importante saber en qué momento se deben tomar líquidos, ya que lo ideal es hacerlo antes, durante y después de un entrenamiento; luego, es fundamental saber qué se va a tomar: agua simple, bebidas con electrolitos o sueros, cuyo consumo depende de la actividad física que se realice y, finalmente, es importante tener claro la cantidad que se va a tomar.  

Jiménez Arriaga, quien actualmente es coordinadora del Área de Ciencias de la Salud en el Grupo Educativo Siglo 21, puntualizó que para lo anterior, es fundamental la ayuda de un nutriólogo, especialista indicado para recomendar las dosis adecuadas para cada persona. 

Para complementar la hidratación a base de agua recomendó el consumo de leche, té, licuados, así como aguas de sabor sin azúcar. “También se recomienda fruta con alto contenido de agua como sandía, naranja, mandarina, melón, kiwi, así como verduras como pepino, tomate, lechuga y chayote. 

Ericka Jiménez subrayó que en algunas comidas también hay líquidos como en las sopas y caldos. Por otro lado, enfatizó que las bebidas que no son fuente de hidratación son las alcohólicas, las energéticas, así como los refrescos y los jugos. 

La especialista mencionó que entre las consecuencias de una mala hidratación se encuentran los calambres y espasmos musculares, agotamiento, dolor de cabeza, debilidad, temblores, mareos, náuseas, pulso acelerado y disminución de la coordinación muscular.