Entre insultos y “sombrerazos” por el “albazo” de Morena, la mayoría de los senadores aprobaron la iniciativa preferencial del presidente Andrés Manuel López Obrador, que reformará la Ley de la Industria Eléctrica para fortalecer, entre otros beneficios, a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y mantener tarifas bajas; sin embargo, la oposición consideró que “el precio de la luz subirá porque el proyecto de la ley combustóleo es pésimo en todos sentidos”.

Morena, Encuentro Socia y el voto dividido del PT lograron 68 votos en lo general, mientras que PAN, PRI, PRD, MC, PVEM y uno del PT sumaron 58 en contra; además, 45 legisladores hicieron reservas, de ellos 14 fueron de Morena.

Cuando todo parecía que la sesión ordinaria semipresencial (solo 50 senadores en el salón de plenos) de este martes concluiría “sin novedad”, el presidente de la Mesa Directiva, Eduardo Ramírez concluyó la sesión a las 14:14 horas y bajo el asombro de la oposición, citó a una nueva 46 minutos después para iniciar el análisis y discusión de la reforma eléctrica, la cual se aprobó “fast track” por la “aplanadora” de Morena.

Los panistas, quienes creían que la discusión se llevaría a cabo el jueves, calificaron el hecho como “un albazo” de Morena y sus aliados que aprobaron una contrarreforma de la Ley de la Industria Eléctrica “sobre las rodillas, violando procedimientos, dando el sí a luz cara y energía sucia, porque son empleados del presidente y lo asumen frente a la nación”.

Ricardo Monreal aseguró que los cambios priorizan el interés nacional de brindar un servicio público de transmisión y de distribución de energía eléctrica y recordó que, desde 2013, Morena advirtió que la reforma energética de ese entonces tendría una regresión cuando una fuerza democrática arribara a la Presidencia.

Hoy, los senadores que se oponen a reformar la Ley de la Industria Eléctrica, están en derecho de acudir a las instancias jurídicas que ellos crean convenientes, pero para la mayoría legislativa hay dos temas fundamentales en México en los que se debe profundizar: la soberanía alimentaria y la energética.

“Nosotros estamos muy decididos a continuar con un proyecto que la gente votó; estamos actuando con congruencia”, resaltó Ricardo Monreal, mientras que la panista Xóchitl Gálvez, férrea defensora de energías limpias, señaló que decir que no habrá aumentos en el servicio de la luz, es una falacia, porque si vas a producir energía de mil 485 el megawatt, a la larga alguien va a pagar ese costo y van a ser los mexicanos.

Rocío Abreu, de Morena, presentó el dictamen refiriéndose a las bondades del proyecto de decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley de la Industria Eléctrica, pero Beatriz Paredes, del PRI, reclamó a Morena de ser un “repetidor” de los vicios políticos que se criticaron en el pasado”.

Alejandra Reynoso, del PAN, fue crítica al señalar que mientras se discute un tema complejo, “el presidente juega beisbol” y advirtió que haber aprobado el dictamen sin quitar una coma, a la larga los mexicanos habrán de pagar una factura carísima por este grave error.

Las senadoras del PT, Geovanna Bañuelos de la Torre y Cora Cecilia Pinedo Alonso, a diferencia de su compañera de bancada Nancy de la Sierra (quien votó en contra del dictamen), aseguraron que la Ley de la Industria Eléctrica busca fortalecer a la empresa productiva del Estado, para generar un beneficio al interés nacional mediante el control de la generación y distribución de la energía eléctrica para así devolverle al pueblo mexicano lo que gobiernos anteriores le robaron.

En respuesta, Claudia Ruiz Massieu, del PRI, fue directo a la médula espinal de Morena al calificar la sesión como “una jornada negra” para la vida del Senado, pues la mayoría se impuso sin razones y por consigna.

Este proyecto –dijo– como la forma de aprobarlo, es “desaseado”, es ilógico y su instrumentación no va a prosperar, pues por un lado se busca establecer disposiciones que abiertamente son contrarias al mandato vigente, porque no lo modifican en este proyecto, de la CFE como empresa productiva del Estado.

Al igual que Julen Rementeria, del PAN; Emilio Álvarez Icaza, sin partido, así como Verónica Delgadillo y Noé Castañón, de MC, Ruiz Massieu advirtió que se obliga al Estado a obtener energía sucia, cara e ineficiente y, sobre todo, al Estado a violar la ley, la Constitución y los tratados internacionales.

Hoy el grupo mayoritario honra como nunca, su compromiso de hacer historia. Una historia de obediencia ciega por encima del interés nacional. Una historia que sacrifica el futuro del país por mantener un compromiso con el pasado. Una historia que ha reducido al Senado en una dependencia más del Ejecutivo federal, subrayó Claudia Ruiz.

Ana Lilia Rivera, de Morena, defendió a capa y espada la iniciativa al señalar que después de permitir que gobiernos anteriores protegieran a empresarios que abusaban de nuestra energía eléctrica, hoy se modifica la Carta Magna que da prioridad a la energía hidroeléctrica y, para concluir, arengó tres veces un ¡viva México! y aprovechó otro al presidente Andrés Manuel López Obrador.