Facebook ha congelado temporalmente el perfil de Nicolás Maduro por considerar que el líder chavista publica noticias falsas sobre la covid-19. La medida responde a la publicación de un video, el pasado mes de enero, en el que se asegura que un supuesto fármaco es eficaz para combatir el coronavirus. Se trata del Carvativir, también llamado “gotas milagrosas José Gregorio Hernández”, en honor a un médico venezolano del siglo XIX que en un mes será beatificado por el Vaticano. Este presunto remedio ha sido difundido por el Gobierno venezolano como una cura de la covid-19, se ha incorporado a los tratamientos y se han repartido incluso en poblaciones vulnerables como la carcelaria.

“Se ha desatado una campaña brutal contra el Carvativir. Es un antiviral, ayuda como antiviral a parar, a neutralizar la célula del coronavirus. Diez goticas bajo la lengua cada cuatro horas y el milagro se hace”, ha dicho Nicolás Maduro para defender el producto hecho a base de tomillo y que carece de estudios científicos conocidos que avalen su eficacia para la covid-19. “Es una medicina natural, estudiada y comprobada científicamente en Venezuela y aprobada y autorizada para su uso por las autoridades sanitarias y farmacológicas de Venezuela”.

Además de retirar el polémico video de la red social, Facebook determinó cerrar la cuenta del mandatario porque viola sus políticas sobre noticias falsas. “Seguimos la guía de la Organización Mundial de la Salud que dice que actualmente no hay medicamentos para curar el virus”, señaló un portavoz de Facebook a Reuters. “Debido a las repetidas violaciones a nuestras reglas, congelaremos la página durante 30 días, durante los cuales será de solo lectura”. Es decir, el mandatario y su equipo no podrán interactuar a través de esa cuenta. La medida no aplica, sin embargo, a Instagram, propiedad de Facebook.

Desde las sociedades médicas y científicas han venido alertando sobre el uso que está haciendo el Gobierno del Carvativir. La Academia Nacional de Medicina ha insistido en señalar que este compuesto no tiene ningún aval científico. Maduro, sin embargo, ha ordenado su distribución en todo el país y su comercialización libre en farmacias. Esta semana se estuvieron aplicando estas gotas a presos en situación de hacinamiento en un retén en la zona de Caraballeda, en el litoral central del país, como tratamiento preventivo. En un video difundido por las redes sociales, un policía le informa a los detenidos que un médico pasará por los calabozos con una cucharilla para darles las gotas para prevenir la covid-19.

Maduro ha asegurado que este producto fue desarrollado en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Sin embargo, una investigación del portal de investigación Armando.info reveló que el laboratorio que estaba detrás del Carvativir no tiene experiencia previa en elaboración de fármacos. La compañía que lo produce antes funcionaba como una importadora de repuestos para coches, según un reportaje publicado en enero.

No es la primera vez que una de estas plataformas bloquea contenidos de Maduro. En el pasado, el mandatario ha reclamado que él y sus aliados han sido tratados injustamente por las compañías que gestionan las redes sociales, incluyendo lo que él ha calificado como una suspensión arbitraria de cuentas. Pese a esto el chavismo se ha hecho fuerte en el uso de estas plataformas para impulsar tendencias favorables al Gobierno, difundir propaganda y organizar campañas en contra de la oposición o sus adversarios políticos.

En este caso ningún portavoz del Gobierno ha reaccionado a la penalización de Facebook. El año pasado, al comienzo de la pandemia, Twitter restringió la cuenta oficial de Presidencia de Venezuela por supuesta actividad inusual y borró unos mensajes de Maduro en los que recomendaba otro brebaje de hierbas para curar la covid-19. Venezuela atraviesa actualmente una segunda ola de contagios. Según las cifras oficiales, se han alcanzado 154.905 casos confirmados y 1.543 muertes por coronavirus, con un amplio subregistro atribuido por epidemiólogos a la baja capacidad de diagnóstica de las autoridades sanitarias.

Fuente: El País