A 10 años de la fundación del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, su fundador, el poeta Javier Sicilia, aseguró que el presidente Andrés Manuel López Obrador sigue ignorando a las víctimas de la violencia.

Tras un minuto de silencio, el activista comparó al mandatario con sus antecesores y dijo que la única diferencia es “ya no hay pretexto” para no ver que hay un Estado contraproductivo, inoperante y criminal.

“Al igual que para Calderón y Peña Nieto, para López Obrador –un hombre que cabe perfectamente en el mismo saco al cual dice no pertenecer–, las víctimas no existen. Son seres siniestros que representan el pasado y hay que ignorar, despreciar, criminalizar, desaparecer en las fosas del olvido, en nombre de una transformación intoxicada de muerte y odio”, sostuvo.

Criticó a López Obrador por ignorar, despreciar y criminalizar a las víctimas de violencia, “en nombre de una transformación intoxicada de muerte y odio”.

“Para él, las víctimas, como lo expresó a finales de enero del 2020 frente a la caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz, convocada por el MPJD, para hacer valer compromisos contraídos públicamente por el propio López Obrador, son un show que mancha su investidura, un ‘show’ al que recibió en la Plaza de la Constitución con un grupo de provocadores llenos de violencia y odio. Son, como lo expresó este 8 de marzo, frente al movimiento feminista que reclamaba contra la violencia de género y la imparable ola de feminicidios, ‘retardatarias al servicio del conservadurismo’. A ellas les levantó un muro y lanzó gases lacrimógenos para preservar esa misma investidura, tan vacía, como manchada de sangre. Son, exclamó el 10 de febrero de 2019, sobre el cadáver de Samir Flores y de los pueblos indígenas, que se oponen a sus megaproyectos, ‘conservadores radicales de izquierda’. Nada, fuera de un lenguaje más virulento y procaz, lo separa de la complicidad con los fenómenos de macrocriminalidad de los gobiernos que lo antecedieron.

“Su ‘Ya chole’ es de la misma especie del ‘Ya supérenlo’ de Peña Nieto o del ‘Se están matando entre ellos’ de Calderón. Nada lo separa del afán de sus antecesores de mantener y legitimar al ejército en las calles. Nada lo separa de la traición, la persecución y devastación de los pueblos indígenas. Nada, con excepción de tener un gabinete con mujeres sumisas, lo separa de la misoginia y el machismo de Calderón, de Peña Nieto y de tantos otros presidentes que los antecedieron. Como ellos, su gobierno tiene los mismos casi absolutos índices de impunidad. Nada tampoco lo separa de los gobernadores de su partido o de otros partidos que por omisión, comisión o cobardía, se niegan a tomar el partido de las víctimas y consienten la violencia en sus territorios. Él es uno más de la ya larga cadena de administradores de este infierno, cada vez más profundo y ancho, llamado México; uno más de los constructores de ese inmenso tzompantli que el poder no ha dejado de edificar desde tiempos remotos; uno más que muestra la contraproductividad del Estado mexicano”, dijo Sicilia desde el centro de Cuernavaca, Morelos, donde el movimiento colocó un mosaico conmemorativo.

También aseguró que el presidente traicionó la esperanza que lo llevó al poder, al asegurar que sus promesas en temas de seguridad y justicia se rompieron.

“Prometió terminar con la violencia y la ha alimentado; prometió hacer justicia a la víctimas y las criminalizó y las abandonó al olvido; prometió regresar al Ejército a los cuarteles y les ha dado el control de instituciones; afirmó que haría valer los Acuerdos de San Andrés y no ha dejado de arrasarlos con megaproyectos; ofreció ser un gobernante en favor de los derechos de las mujeres y les levanta muros, les lanza gases lacrimógenos y se burla de sus sufrimientos; prometió terminar con la corrupción y la impunidad, y su gabinete y partido están plagados de ellas; prometió medicinas para todos y ha abandonado a los niños al cáncer; desdeñó la pandemia y tenemos más de doscientas mil víctimas que se agregan a las cientos de miles que han cobrado el crimen organizado y el Estado. Con Andrés Manuel y después de él, ya no hay futuro. El Estado está roto. Estamos solos. Desde hace mucho lo estamos”, señaló el activista.

Incluso Sicilia advirtió que las elecciones del 6 de junio volverán a ser las elecciones de la ignominia, “donde la amenaza, la coacción, el dinero sucio y la muerte legitimarán una vez más cárteles y poderes fácticos”.

Fuente: animal político