El Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana a 5% en 2021, pero matizó que el impulso será insostenible para el próximo lustro.

El pronóstico revisado para PIB de este año incorpora el impacto positivo de la demanda externa, guiado por el mejor desempeño de Estados Unidos así como el efecto económico de tener aseguradas “suficientes vacunas para cubrir a la población”.

La tasa ajustada por economistas del FMI para México se encuentra arriba del pronóstico que tenía el organismo en enero, cuando previó que podría registrarse un avance de 4.3 por ciento.

Además, la nueva previsión para el Producto Interno de México se ubica arriba del promedio estimado por especialistas del sector privado consultados por Banco de México, que esperan un avance de 4.53%, y resulta inferior a la proyección que tiene el gobierno en  5.3% y que está incorporada en los Precriterios Generales de Política Económica.

Al interior del capítulo 2 del Panorama Económico Mundial (WEO por su sigla en inglés), proyectaron que el registro del PIB para el año próximo quedará en 3% y prevén que  seguirá atenuándose para llegar al 2026 con una tasa de crecimiento de 2 por ciento. Las proyecciones de largo plazo se quedan debajo del crecimiento promedio que tuvo la economía mexicana entre los años 2003 y 2012, que fue de 2.2 por ciento.

En el documento, divulgado a escasos dos días de que iniciern las Reuniones de Primavera, subrayaron que “el panorama de largo plazo para las economías dependerá de la ruta que seguirá la pandemia”.

El avance esperado para México contrasta con la profunda caída de 8.2% que registró el PIB en el año de la pandemia.

Los motores del PIB mundial

Los expertos del organismo anticipan un crecimiento de 6.4% para Estados Unidos, una expectativa que contrasta con el 4.3% previsto por ellos mismos en enero, y que consigna el efecto favorable del segundo estímulo millonario aprobado por el Congreso de aquel país para la población y empresas. El nuevo pronóstico supera en 1.3 puntos la previsión de enero. Los expertos del organismo advirtieron que el desempeño del PIB estadounidense se matizará a 3.5% para el año entrante.

Para China, la segunda economía del mundo, prevén un crecimiento de 8.4% que supera la tasa estimada al arranque del año, que estaba en 8.1% y prevén que logrará estabilizar el PIB en 5.6% para el año 2022. Ambas economías fueron vistas por la Directora Gerente del FMI, Kristalina Georgieva, como los motores que sostienen las correcciones al alza en el PIB mundial.

De hecho, la estimación para la recuperación económica en el globo es de 6%, una tasa que está encima del 5.5% estimado en enero.

La foto Latinoamericana

En el documento, presentado por la consejera económica del FMIGita Gopinath y la subdirectora de investigación económica, Petya Koeva Brooks en conferencia de prensa, proyectaron que el desempeño de México para este año favorecerá a un crecimiento de 4.6% en el PIB de América Latina y el Caribe.

Un avance que contrasta con la contracción de 7% observada en el año pasado. El panorama esperado para la región estará apuntalado también por la actividad de Brasil, que según el FMI logrará un crecimiento de 3.7% este año y de 2.6% en 2022.

En la cola del desempeño regional, se encontrarán cuatro países que aún registrarán contracciones. Venezuela, quien cursará su octavo año consecutivo en recesión económica, ahora pronosticada en -10 por ciento; las islas del Caribe St. Kitts y Nevis, que registrarán -2% en su PIB; así como Grenada con una contracción de 1.5%; Dominica que caerá en 0.4% y St Vicente y Granadinas, con un registro de 0.1% también negativo.

En contraste, las economías más dinámicas de la región serán Guyana, con una expansión de 16.4 por ciento y Panamá, que logrará un avance de 12% este año.

En este momento se está desarrollando la conferencia desde Washington, D.C., en la sede del organismo. Una reunión que por segundo año consecutivo, se realiza en línea para evitar el riesgo de la propagación de nuevo de la pandemia.

Fuente: El Economista