Francisco Garfias

Se llama Adrián Gayosso Olvera. Forma parte del plantón organizado por Morena afuera del INE para presionar la restitución de las candidaturas de Félix Salgado, en Guerrero, y Raúl Morón, en Michoacán.

A los dos morenistas —uno de ellos, Félix, con expedientes abiertos por violación— el instituto les retiró la candidatura por no presentar sus gastos de precampaña.

El problema de creerse intocables.

Exigen también la salida de Lorenzo Córdova, consejero presidente, y de Ciro Murayama.

* El turno de Adrián al micrófono se produjo alrededor de mediodía, frente a los pocos que ayer se quedaron a hacer guardia para que nadie entrara o saliera del INE.

El grueso de los inconformes, encabezados por Félix y Mario Delgado, se habían marchado horas antes a manifestarse frente al TEPJF.

La intención era presionar a los magistrados que, tentativamente, abordarán el delicado caso el próximo viernes. Morón los alcanzó allí.

Las apuestas están dos a uno a que el Tribunal les devuelve la candidatura. Hay antecedentes de que la mayoría de los magistrados están bajo control del gobierno federal.

Casualmente, levantaron el “plantón indefinido” cinco horas después.

* Las palabras de Adrián reflejan la obsesión de morenistas y su clientela de desaparecer el INE.

Dijo: “Necesitamos que venga más gente. Si no se van (los consejeros señalados), nosotros abrimos esa reja y para adentro. A lo que tope. Ya no tenemos de otra. Se acabó…

“No podemos seguir permitiendo que ese baboso (Córdova) diga ‘esos indios’ y se burle de la gente. Es racista. Ya estuvo bueno. ¡Que se largue a la fregada…!”.

Adrián se reflejaba, por sus ropas, como un hombre modesto, de origen campesino. Joven, de rasgos indígenas y hablar pausado, se diferenciaba de la mayoría por no llevar la camiseta guinda de Morena.

* Del Presidente para abajo, los morenistas han inoculado en su clientela la peligrosa idea de que el INE pretende arrebatar al pueblo su derecho a decidir quién los gobierna.

Pero, también, que los consejeros electorales —en particular Lorenzo Córdova y Ciro Murayama— sean llevados a juicio político.

Basta con leer los tuits de Morena:

“Quieren frenar a #Morena con triquiñuelas y engaños, porque la voluntad del pueblo ha sido muy clara. El movimiento de transformación está luchando contra la corrupción y el racismo. Necesitamos un árbitro imparcial.

O escuchar los discursos de Mario Delgado. El presidente de Morena dedica más tiempo a atacar al árbitro electoral que a respaldar a los candidatos de Morena.

Dijo ayer:

“Vemos con preocupación cómo algunos consejeros que fueron puestos por el PRIAN en el pasado, ahora parecen empleados de la mafia de la corrupción y están actuando de manera parcial.

“Si no coinciden con nuestro movimiento, que se quiten el disfraz de árbitro y compitan contra nosotros en las elecciones, que se afilien al PRIAN y compitan contra Morena”.

De Félix Salgado no hay mucho que agregar. Ya sabemos que sueña con “desaparecer” al INE si no le regresan la candidatura.

Por cierto que Félix quedó mal parado en la encuesta que publicó ayer El Financiero. Encabeza el ranking de opiniones negativas entre más de 100 candidatos: 34 por ciento.

El mejor evaluado es otro morenista: David Monreal, Zacatecas, con 41% de opiniones positivas.

* Lo que hizo el Presidente en la mañanera de ayer es, por lo menos, desproporcionado. Molesto por la importancia que los medios le dieron a la historia de “la vacuna sin vacuna”, dedicó cerca de una hora a exhibir y criticar el “montaje” en el caso Florence Cassez, ocurrido hace más de tres lustros.

El propósito era claro: desviar la atención de una realidad que no necesita calificativos y, de paso, desacreditar a un periodista que lo incomoda: Carlos Loret de Mola.

A la mente me vino la historia de David y Goliat.

Loret agarró la honda y aventó la piedra: AMLO no ha podido desmentir los videos de su hermano Pío, los contratos de su prima Felipa, los 150 millones a Epigmenio, las casas de Bartlett, las de Irma Eréndira.

“¿Qué hizo el Presidente? Montó una embestida en mi contra por un caso de hace 16 años del que no me di cuenta y del que, desde entonces, me disculpé públicamente”, recordó el periodista.

Y más: “El Presidente hizo hoy una representación precisa de lo que es su gobierno. Ante cualquier dificultad, error o acción indebida, el interés primordial no es responder a la inquietud de sus gobernados, sino buscar desesperadamente a quién culpar…”.

Publicado en Excelsior