Desde 2012, el 52 por ciento del territorio nacional fue catalogado como árido o semiárido, caracterizado por su baja precipitación pluvial a lo largo del año, infirmó el senador José Ramón Enríquez Herrera, quien destacó que, hasta el 31 de marzo, alrededor de mil 295 municipios del país padecían sequía, de moderada a excepcional, mientras que otros 488 presentaron una situación anormalmente seca.

Advirtió que la escasez de agua no solo provoca pérdidas en el sector del campo, también afecta el abasto en el consumo humano y está relacionada con el alza en los precios de la canasta básica.

Ante esa sequía, Enríquez Herrera solicitó que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informe las estrategias para apoyar a los productores agrícolas y ganaderos.

En un punto de acuerdo que presentó en la Comisión Permanente, el legislador de Morena advirtió que el campo mexicano enfrenta diversas dificultades derivadas de la falta de lluvias desde 2020, lo que afecta la producción de granos básicos y a la ganadería.

Por ello, agregó, es urgente buscar soluciones para reducir los impactos negativos de la sequía, pues la agricultura y la ganadería constituyen una fuente importante de empleo y de ingreso económico para familias enteras; además, representan el suministro de alimentos de la población mexicana.

Más allá de acciones aisladas, asentó el senador, se requieren medidas integrales que garanticen las menores afectaciones, tanto para el medio ambiente como para los productores agrícolas y ganaderos, así como para la población.