Francisco Garfias

Tenemos dos versiones —una aclarada— de lo que se habló en la reunión que el martes celebraron en Palacio Nacional el presidente López Obrador y la vicepresidenta Kamala Harris. La número dos de la Casa Blanca declaró a la agencia EFE que había dejado “bien claro” que está preocupada por la independencia del sistema judicial y de la prensa. Aseguró también que su deseo es que “las organizaciones sin ánimo de lucro —las ONG, tipo MCCI— pudieran hacer su trabajo sin interferencias”. Checamos el audio. Sí lo dijo.

El canciller Marcelo Ebrard de plano la desmintió. Horas antes de que se difundiera la declaración de Harris negó que en la reunión se hubiera abordado el tema del financiamiento a organizaciones civiles. Cerca de las 9 de la noche vimos un tuit de Ebrard que incluía un reporte de EFE en el que Harris aclaró que sólo se refería a Guatemala, en su comentario de sobre las ONG.

* Lo cierto es que si Kamala Harris efectivamente manifestó preocupación por la autonomía del Poder Judicial y la prensa libre, el Presidente hizo oídos sordos. Cargó duro, muy duro, contra la prensa en la mañanera de ayer. Va la cita textual de lo que dijo el enojado Presidente. Llovieron los calificativos a quienes piensan diferente.

“Se agruparon todos los adversarios que no quieren la transformación, porque no quieren perder privilegios, traficantes de influencia, políticos corruptos, dueños de medios de comunicación, periodistas vendidos o alquilados, intelectuales orgánicos. Les he estado repitiendo, parezco disco rayado, del comportamiento de las estaciones de radio, de sus noticieros, de que va uno en el automóvil, en el carro, va uno escuchando a un comentarista y todo es en contra, y le cambia uno y es lo mismo”. Luego de mencionar a Loret, López-Dóriga y Ciro Gómez Leyva, se declaró víctima de un bombardeo tremendo. “Es que eso ya lo padecí en el 2006, la guerra sucia, y es fascistoide, es de Goebbels”, puntualizó.

¿Se le habrá olvidado cuando dijo que a los medios tradicionales ya nadie les hacía caso? Es pregunta. Tan de malas andaba que le dio también a los suyos: “hay quienes están en el movimiento y que no han entendido de que estamos viviendo un momento definitorio, un momento estelar, es la transformación del país… “Ellos siguen viendo sus intereses personales, los intereses de grupo; no alcanzan a ver más lejos, no alcanzan a entender que el poder no tiene sentido si no tiene como propósito la justicia… todo lo otro es politiquería, es fantochería, prepotencia, ambición, individualismo”.

¿Quiénes serán los morenos fantoches, los prepotentes, los ambiciosos? Sólo él lo sabe.

* A San Luis Potosí no se le ha puesto la atención debida. Se perfila un peligroso conflicto poselectoral que puede convertirse en serio dolor de cabeza para la Federación. El “voto por voto” en los siete distritos revisados por la autoridad electoral local arroja una ventaja de 10 mil 600 votos a Octavio Pedroza, candidato de la coalición PAN-PRI-PRD, sobre Ricardo El Pollo Gallardo. En otras palabras, se le voltea la elección al abanderado de la coalición PT-PVEM, quien tenía el triunfo cantado antes del recuento de votos. No va a aceptar la voltereta. Delo por hecho. 

La coalición Sí por San Luis, además, denunció una suspensión del recuento por una supuesta “caída del sistema” y amenazas recibidas por sus representantes. Es pública la grosera advertencia al gobernador Juan Manuel Carreras, proferida por el padre de Gallardo, de que si intenta “un fraude” se lo iba a llevar “la chingada”, y que lo iban a sacar de donde fuera. Será una elección impugnada. De eso no hay duda. El conflicto electoral puede durar semanas y hasta meses. Los potosinos deberán esperar para conocer quién los va a gobernar.

* Todo mundo da por hecho que ninguno de los tres partidos que van por su registro —PES, Fuerza Por México, RSP— van a desaparecer. No lograron mantener el registro. Ninguno alcanzó el 3 por ciento de la votación.  Pero esa desaparición no es un hecho. Los evangélicos del PES y Fuerza por México se quedaron cerca del porcentaje requerido. Les faltan décimas.

En el TEPJF no descartan que ambas formaciones políticas sigan la “ruta cuestionable” del PT en el 2015 y reclamen la anulación de uno o dos distritos para que baje la votación y alcancen ese 3%, en otras palabras, que el Tribunal les dé lo que no ganaron en las urnas. El magistrado del TEPJF Reyes Rodríguez Mondragón está convencido de que se tendrá que revisar el criterio que se utilizó hace seis años para devolverle el registro al PT, junto con 224.7 millones de pesos. Ya encarrerado nos dijo que lo que mejor aportó el Tribunal en estas elecciones fue el haber logrado “neutralizar” la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados.

Publicado en excelsior