Será en el mediano plazo cuando las autoridades sanitarias, puedan medir el impacto que ha tenido la pandemia de Covid-19 en las denominadas “enfermedades desatendidas” que son aquellas que afectan a poblaciones pobres que viven en condiciones precarias sin acceso a agua o saneamiento básico como el dengue, zyka y chikungunya.

De acuerdo con el doctor Santiago Nicholls, asesor regional de Enfermedades Infecciosas Desatendidas, OPS/OMS, “no vemos en general un impacto inmediato del Covid sobre las enfermedades desatendidas, yo esperaría que hubiera un impacto más a mediano o largo plazo porque muchas de las acciones de vigilancia, control, diagnóstico y tratamiento y búsqueda activa de casos de pacientes con enfermedades desatendidas se suspendieron o se cancelaron durante la pandemia”.

Explicó que actualmente tienen información sobre los casos de lepra diagnosticados o detectados en los países el año pasado y las cifras son bastante más bajas que las de casos detectados en el 2019 “y eso no es porque haya bajado, es por por una problema operacional, porque los problemas ante la pandemia -como era natural esperar- dejaron de operar y por esa razón en los casos reportados van a tener una disminución significativa”.

Sin embargo, refirió que esos casos que dejan de diagnosticarse y de tratarse, puede ocasionar problemas en el futuro, “puede ocasionar que esos pacientes por ejemplo tengan discapacidad, sea más probable que tengan formas avanzadas de la enfermedad cuando se diagnostican que incluyen discapacidad y por otra parte son personas que van a estar probablemente transmitiendo la enfermedad durante un mayor tiempo”. 

Al participar en el Simposio Internacional “La regulación sanitaria en un mundo pos-Covid”, el experto de la OPS, refirió que, muchos programas de desparasitación masiva que había en algunos países también se suspendieron por causa de la pandemia y eso puede ocasionar un retroceso en el avance que se había logrado. 

En tanto, el doctor Sergio Sosa-Estani, director del Programa Global de Chagas, Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Desatendidas (DNDi), refirió que entre las 20 enfermedades desatendidas definidas por la Organización Mundial de la Salud, coincidió en que el impacto se verá en el mediano plazo.

“Muchas de estas enfermedades tienen un carácter crónico tanto en su dinámica de transmisión, como en su establecimiento y la aparición de las expresiones clínicas”. 

Señaló que las personas afectadas por cualquier enfermedad cardiovascular son las que tendrán un gran impacto en su tratamiento producido por la falta de acceso a los sistemas de salud debido a la pandemia, y ello genera descompensaciones en sus cuadros clínicos crónicos severos “y consecuentemente aumentando los riesgos de morbimortalidad”, advirtió.

Fuente: 24 horas – Karina Aguilar