Cristian Oyarce Urbina disfrutó uno de los momentos más satisfactorios de su vida. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lo aceptó en la preparatoria 8, a unos días que una falla administrativa de la Secretaría de Educación Pública (SEP) provocó su rechazo debido a que no contaba con su certificado de formación secundaria.

Cuando me dieron la noticia, me sentí muy feliz, porque puedo estudiar en la preparatoria. La recibí por parte de mi abogado y de mi papá, me dijeron que el viernes me van a inscribir a la prepa 8. Y además, por poder estar en la máxima casa de estudios, una de las mejores universidades”, dijo Cristian Oyarce de 14 años, en entrevista.

Excélsior dio a conocer este lunes el caso de Cristian, quien obtuvo un promedio de 9.2 en secundaria y 109 aciertos en el examen de la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior, suficiente para obtener su lugar en la UNAM

Al día siguiente de la publicación, las autoridades de la UNAM contactaron al papá de Cristian para poder revisar el caso.

La UNAM me marcó el día martes. Nos citaron este jueves en el campus de Ciudad Universitaria, para que revisáramos el caso”, contó Franco Oyarce, papá de Cristian.

Reconociendo la UNAM, que debido a un error y negligencia de la SEP, le restituyó a Cristian su derecho humano a la educación.

Un agradecimiento muy especial al señor rector doctor Enrique Graue y también al secretario general de nuestra universidad, el doctor Gerardo Lomelí, porque gracias a ellos, se giraron las instrucciones a las autoridades de la universidad a efecto para revisar el caso de Cristian”, dijo Rodolfo Martínez, abogado de Cristian y socio de Trusan & Roma.

De acuerdo con el abogado de Cristian, esta resolución de la UNAM es el resultado de un trabajo de un año.

Excélsior reportó cómo el año pasado, Lorena González y varios de sus compañeros de grado vivieron una historia similar a la de Cristian, después de obtener 98 aciertos en el examen de Comipems. Fue aceptada en el CCH Sur hasta que interpuso un amparo judicial y un juez ordenó respetar su lugar.

El año pasado tramitamos el juicio de amparo y el juez ordenó que la SEP le diera el certificado a los menores, pero además a la UNAM y al Politécnico, que les restituyeran su derecho a la educación. Ahora estos niños están disfrutando por fin del ciclo académico”, concluyó Rodolfo Martínez.

Y éste no solamente es uno de los momentos más satisfactorios para Cristian, también para sus padres.

Nuestra prioridad son nuestros hijos, que ellos tengan una buena educación es casi el principal legado que uno deja como padre. Y el que no se estuviera cumpliendo esto de nuestra parte, con tanto esfuerzo que hacemos siempre era algo muy frustrante. La tranquilidad que me da, que el sistema nos dio una respuesta es muy, muy grande, y de paso, que esto también puede ser una solución para otros chicos, que están en una situación similar, es muy satisfactorio”, concluyó Franco.

Fuente: excelsior