Con 60 votos a favor y 41 en contra, el Senado avaló que el gobierno federal haga uso de rifas y sorteos como método para la enajenación de bienes incautados a delincuentes.

Morena y sus aliados dieron los votos para reformar el artículo 132 de la Ley General de Bienes Nacionales, y los artículos 31 y 38 de la Ley Federal para la Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público, con la finalidad de que se puedan enajenar bienes también mediante sorteo.

“El procedimiento de enajenación será la compraventa que incluye la permuta y cualesquiera de otras formas jurídicas de transmisión de la propiedad a través de sorteo. Para ello el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado podrá vender los bienes a través de remate, adjudicación directa o sorteo”, indica el dictamen. 

La oposición votó en contra debido a que acusaron que el dictamen tiene carencias y calificaron la medida como populista.

“Jurídicamente tiene carencias, estamos haciendo un lodazal con los instrumentos gubernamentales”, dijo la senadora Claudia Anaya Mota (PRI).

El senador Israel Zamora (PVEM) sostuvo que la reforma añade una nueva posibilidad de vender bienes a través de un sorteo.

Y es que a muchas personas no les interesaba adquirir los bienes incautados a través de una licitación ni las subastas organizadas por el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, porque algunos bienes son enormes, como ranchos o mansiones.

Ahora, los sorteos y rifas serán organizados por la Lotería Nacional para la Asistencia Pública.

El senador César Cravioto (Morena) sostuvo que la rifa es un esquema novedoso para hacer efectivo un bien incautado con la finalidad de apoyar a la sociedad.

“Gran parte de inmuebles incautados son bienes gigantescos, cuando le incautemos sus bienes a Cabeza de Vaca (gobernador de Tamaulipas), quién va a comprar los ranchos gigantescos, pues nadie puede comprarlos. Es más fácil que se rife, porque si se rifa es más fácil que se compre un cachito y sacar un rancho que Cabeza de Vaca adquirió por la corrupción”, dijo.

Fuente: El Heraldo de México