El escándalo se ha desatado después de que el Ministerio de Cultura de Perú decidiera separar a nueve escritores que formaban parte de una importante comitiva que asistiría a la edición número 35 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

Dentro de la lista de narradores que han sido “cancelados” se encuentran Katya Adaui, Karina Pacheco y Gabriela Wiener, destacadas escritoras que se caracterizan por sus posiciones feministas, además de la historiadora Carmen McEvoy.

Perú es en esta edición de la FIL el país invitado de honor.

El motivo del Ministerio de Cultura de aquel país para retirar a escritores de la comitiva obedece, según sus propios argumentos, a que algunos de ellos ya han participado en otras ferias internacionales (la misma FIL de Guadalajara) y se le dio prioridad a autores de las regiones, no del centro.

Además de las escritoras mencionadas, los narradores peruanos que ya no asistirán a Guadalajara son: Renato Cisneros, Jorge Eslava, Cronwell Jara, Ch’aska Anka Ninawaman y Nelly Luna.

Otros declinan en solidaridad

Tras darse a conocer las cancelaciones, diversos autores peruanos decidieron “bajarse del barco” y declinar la invitación a participar en la Feria del Libro más importante de Latinoamérica. Uno de ellos, Santiago Roncagliolo.

“Tras varias contradicciones, el Ministerio peruano de Cultura ha retirado la invitación a FIL Guadalajara a escritores -y sobre todo escritoras- indiscutibles. La lista final solo parece representar los caprichos erráticos de un ministro. Con gran tristeza, declino la invitación”, escribió en Twitter.

El escritor Juan Carlos Cortázar fue otro de los que ha declinado al asegurar que no se puede excluir a “personas tan importantes sin criterios sobre la mesa”.

“No me siento cómodo en una delegación así. No me siento cómodo, además, con el maltrato a escritoras y escritores que leo”, expresó en declaraciones que recoge El País.

Otros de los que han declinado son Micaela Chirif, los narradores Gustavo Rodríguez, Alonso Cueto y Rafael Dummet, y la dramaturga Mariana de Althaus.

El debate continúa generándose en redes sociales.