Tras ocho meses de trabajo, el artista universitario, Carlos Badillo Cruz, concluyó la obra titulada, “La otra cara de la moneda. Una perspectiva de la economía visual”, el primer mural hecho con base en estas piezas dentro de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

En su elaboración utilizó casi quince mil monedas de distintas denominaciones. Al enterarse del proyecto, la comunidad de la Facultad de Economía se unió para juntar cambio de diez, veinte y cincuenta centavos, lo que permitió montarlo dentro de la Sala de Lectura de este espacio universitario.

En él, se distingue el rostro de una mujer. En su cabeza, a manera de un contenedor, introduce libros que evocan el conocimiento que genera la lectura.

Leer nos hace volar a otros mundos y a otras dimensiones, dice con asombro el también integrante de la Dirección de Patrimonio Cultural. “La lectura es el fundamento de nuestra Universidad. Nuestro conocimiento debe estar basado en el dinamismo que nos dan los libros”.

Además, Carlos Badillo considera que las monedas sirven para tener un registro de una época particular y un referente de la identidad mexicana. Al contar con el escudo nacional dejan una huella de identidad nacional en esta obra.

La técnica es una innovación dentro de la universidad: el puntillismo, que fue la base para generar una trama de puntos a partir de la circunferencia de las piezas. Carlos Badillo se ha dedicado a experimentar con diferentes materiales, ya había realizado en la Prepa 5 el mural “Dr. Ángel Ma. Garibay Kintana” con vitro mosaico.

En “La otra cara de la moneda” hizo moldes donde las colocó de manera estratégica y ordenada. Después generó una mezcla de cemento para realizar placas que, al unificarse, dieron luz a la obra.

Aseguró que la imagen está en proporción al tamaño de las monedas, “si hubiera ocupado algunas más grandes no tendría el mismo efecto”, dijo. Las de 50 centavos fueron las idóneas para el proyecto.

“Estas denominaciones casi siempre la descartamos, no son bien vistas. Desde el momento en que salieron eran muy pequeñas y poco ergonómicas; no nos gusta usarlas. La intención de la pieza fue rescatarlas para generar arte”.

Carlos Badillo tomó uno de los símbolos más importantes de la economía y los transformó. La lectura y los libros fueron la vía para resignificarlo. Lo que guardamos en nuestros bolsillos puede convertirse en arte, concluyó.