“La negligencia es

el sendero de la muerte.

Los negligentes son como

si ya estuvieran muertos”.

Buda

Por José Manuel Rueda Smithers

Hay informaciones que nada tienen que ver con nuestra Cultura Impar, pero que no pueden dejarse pasar por su trascendencia. El accidente de la Línea 12 del Metro es una de ellas.

Apenas el pasado 1 de octubre, el periodista Carlos Loret de Mola, de la agencia informativa Latinus, informó que el gobierno de la Ciudad de México tiene en su poder, desde hace años, un manual de operaciones que señalan puntualmente las medidas a tomar en caso de emergencia “si se pandean u oxidan las estructuras metálicas del tramo elevado”.

“Pudo haberse evitado el accidente registrado en la línea 12 del metro el pasado 3 de mayo, y que costó la vida a 26 personas”, dijo Loret.

La información menciona que, desde 2012, el Manual fue entregado en tiempo y forma por la constructora a las autoridades. Agrega que, en 2019, las autoridades responsables recibieron imágenes del deterioro que sufría la Línea 12 del Metro y nada hicieron. Esto quiere decir que la actual administración ya estaba en funciones y vivía su momento de lucimiento con sus famosos ahorros en todo aquello que no fuera urgente.

Isabela González, reportera de Latinus, informó que el documento exige una revisión continua de la obra, paso que se omitió para no generar gastos innecesarios, según señalan testimonios del personal operativo del Sistema.

Imposible olvidar ese momento ocurrido entre las estaciones Tezonco y Olivos, que pudo evitarse, de acuerdo con los datos obtenidos a partir de imágenes hechas con drones en revisiones constantes del personal de operaciones del Metro, pero que sus autoridades pasaron por alto.

La empresa noruega DNV, contratada para analizar las causas del desastre, señala que el deterioro sí era grave, y poco se hizo para contrarrestarlo.

A unas horas de que se cumplan seis meses del colapso, vale retomar parte del primer dictamen que dio a conocer la empresa -contratada casi a botepronto, a decir de muchos-, en el que señala seis desperfectos principales, tras realizar la inspección en el lugar. Enumera una mala soldadura en los pernos de la estructura, defectos de fusión entre trabe y pernos, y porosidad en algunos materiales.

Es importante indicar que DNV aún debe publicar un tercer y último reporte, que contenga el cómo se pudo haber evitado el colapso.

Trabajadores del Metro, en constantes ocasiones, han reportado averías en las 195 estaciones y, de manera anónima, hacen ver que las autoridades no han atendido ni una sola.

Volviendo a la agencia informativa, Latinus hace ver que desde 2018 el gobierno de la Ciudad de México contabiliza casi 61 mil reportes de averías en las instalaciones que conforman el Sistema de Transporte Colectivo, Metro.

De acuerdo con el Manual, todas las fallas deben ser reportadas en una bitácora que se envía al área de mantenimiento, pero las autoridades argumentan falta de presupuesto para su atención.

Lo que parece obvio sucederá, ante el destape adelantado de López Obrador para que Claudia Sheinbaum lo suceda en la Presidencia, es que veremos esfuerzos desmedidos por olvidar el asunto o, al menos, bajarlo del interés de los ciudadanos, aunque no pase lo mismo con los medios.

Para los dueños de esta administración de la 4T, más que un factor de estabilidad informativa, los medios son un estorbo. ¡Pobres! Allá ellos por pensar así. A los ciudadanos no se les puede engañar más.