La reforma eléctrica que propuso el presidente Andrés Manuel López Obrador en una iniciativa enviada al Congreso de la Unión “les conviene a todos”, incluso a los empresarios, aunque “ a lo mejor no a los machuchones” indicó el mandatario este lunes.

Con la reforma se busca “que no nos pase lo que está sucediendo en España. Si no hubiésemos llegado al gobierno estuviésemos en esa crisis”, por lo cual en su debate en el Congreso, recalcó, los legisladores son “representantes populares o simples empleados de los grupos de poder económico y políticos”.

Recordó que la propuesta incluye establecer que la explotación del litio será facultad del Estado, lo cual “puede ser que hasta les moleste más que la reforma eléctrica. Los conozco bastante, nadie dice nada del litio pero se trata de un mineral estratégico. Sin ese mineral no podríamos desarrollarnos y no vamos a permitir que saqueen el litio”.

Consideró como estratégico el control de este mineral utilizado para la fabricación de pilas para el transporte eléctrico, celulares y demás aparatos. “Es más que importante, es estratégico. No puedo hablar más pero tengo la información suficiente de cómo hay una disputa mundial de cómo las hegemonías quieren mantener dominio sobre el litio”.

Durante su conferencia de prensa matutina que este lunes se organizó en la Escuela militar de sargentos, en la capital de Puebla, explicó que la iniciativa busca que no haya privilegios para que se pague lo justo por la energía y no aumente el precio de la luz.

Ante las críticas de opositores que han acusado de una regresión en el sector o una posible afectación al Tratados de comercio con los países vecinos del norte, apuntó: “No pasa nada, si fuese así, ya nos hubiesen hablado de Estados Unidos, y como somos respetuosos, les hubiésemos contestado. Si fuese algo que perjudicara el libre comercio ya se hubiesen movido los mercados” o se hubiera devaluado la moneda.

Quienes manejan los mercados, añadió, tienen mucha información y saben que esta reforma es en beneficio de todos. Subrayó: “No haríamos nada que nos afecte la producción, no haríamos nada que signifique cerrar empresas”.

Cuestionó, además, cómo se podría industrializar el país con una energía eléctrica costosa, aunque “los de mero arriba” tengan otra opinión.

Como ejemplo expuso el caso de la cadena Oxxo que pagan menos tarifa que el resto de los usuarios. Detalló que desde el sexenio de Carlos Salinas se establecieron sociedades para exponer que hay empresas que están están produciendo energía, lo cual les permite no pagar la transmisión de energía en las líneas; “por eso pagan menos que un hogar”.

El Secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, agregó que la figura de sociedades de autoconsumo permite evitar el pago de la transmisión de energía con la tarifa más baja porque la contratan a largo plazo. De esta forma, una empresa generadora “la reparte a los Oxxos alegando que son socios, cuando en realidad son clientes”.

Con la propuesta no se confiscan empresas, ni hay nacionalización o expropiación, sino que se les deja una parte del mercado, 46 por ciento, que es todo lo que están abasteciendo, y el resto para el Estado, pero si no se aprueba “buscaríamos otros mecanismos pero sí estaríamos en una situación muy difícil”, advirtió.

Sobre el debate que se tendrá que dar en el Congreso sobre el tema, dijo a los priístas nada más hay que decirles: “¿ya se les olvidó que el presidente López Mateos, que era del PRI nacionalizó la industria eléctrica? (…) ¿Qué los priístas ya no piensan así, van a defender a Iberdrola, a las empresas extranjeras?”.

Mientras que a legisladores del PAN, les preguntó: “¿dónde está la honestidad, la integridad, dónde está la democracia?, no la democracia es el pueblo, o la democracia es la élite?”.

Señaló, además, que cuando se abrió la posibilidad para que llegaran empresas extranjeras a este sector, la mayor parte de la inversión fueron producto de créditos de la Banca de Desarrollo por lo que la mayoría le debe a Nacional Financiera. Fueron negocios que hicieron, tanto las concesiones como los créditos, por influyentismo, concluyó.

Fuente: La Jornada