Francisco Garfias

El presidente López Obrador tiene por costumbre demonizar no sólo a los críticos de su gobierno, sino también a los habitantes de colonias, municipios y estados donde no permea su discurso populista.

Es el caso de la colonia Del Valle, en la CDMX, pero también del estado de Guanajuato, el único que perdió en las elecciones presidenciales de 2018.

En la mañanera de ayer, repitió lo que ya había escrito en su libro A la mitad del camino (Editorial Planeta): “Hay más pensamiento conservador en la colonia Del Valle que en Las Lomas…”. En el libro se extiende sobre las diferencias que existen entre los que viven en la Del Valle y los de Las Lomas. “Aunque éstos tienen más dinero, los menos afortunados son más refractarios al cambio”, asegura.

En la mañanera abundó que los que se oponen al cambio “no son, afortunadamente, mayoría, porque el pueblo no está de acuerdo con ese pensamiento, que es sinónimo de egoísmo, de individualismo, también de corrupción, de clasismo, de racismo…”. En el libro ofrece más datos sobre el “conservadurismo” de la Del Valle. Esa  “colonia panista” —así la llama— fue creada por una familia adinerada y católica del Bajío, después de la guerra cristera.

“El asunto es más profundo y no podría desentrañarse, ni siquiera sabiendo que sus calles llevan el nombre de Félix Cuevas (cofundador de lo que hoy se conoce como Banamex) y otros destacados porfiristas, incluso el nombre del mismo dictador” (página 265).

De Guanajuato, donde perdió por más de 200 mil votos frente a quien bautizó como Ricky Riquín Canallín, escribió que, a pesar de ser cuna del movimiento de Independencia, “es uno de los estados más conservadores y panistas del país”.

En el libro recuerda que en una de tantas campañas pensó que en 2009 podían ganar la delegación (hoy alcaldía) Benito Juárez, donde se ubica la colonia Del Valle.

“Llevábamos al mejor candidato imaginable. El maestro Bernardo Bátiz (panista de origen, por cierto, habitante de la Del Valle), pero perdimos y ganó, en cambio, un personaje desconocido”, lamentó.

No es difícil imaginar la cara de los morenos que aspiran a ser candidatos en esa alcaldía y en Guanajuato: “¡No me ayudes compadre!”.

*Éste es el tuit de la senadora del PAN, Lilly Téllez, que llevó al Presidente a anunciar que no asistirá el jueves próximo a la entrega de la Medalla Belisario Domínguez a la senadora de Morena, Ifigenia Martínez y, post mortem, al doctor Manuel Velasco Suárez: “El violador serial de la Constitución, el señor presidente López Obrador, vendrá al Senado la próxima semana. Es preciso hacerle frente”, dice el mensaje de la legisladora, ex de Morena.

La respuesta de AMLO al tuit de Téllez se produjo en una carta que envió a la maestra Ifigenia para disculparse de no poder acompañarla en la ceremonia.

Explica: “Una senadora del bloque conservador está provocando que se me falte al respeto y considero que no debemos caer en ninguna provocación que ayude a la élite del poder económico y político ni a sus empleados y voceros”, escribió.

Le informa que irá, en su representación, Adán Augusto López Hernández, titular de la Secretaría de Gobernación.

*El anuncio del Presidente provocó una cascada de reacciones y un debate sobre si está obligado, por ley, a asistir a la entrega del galardón.

Apenas se enteró del anuncio, la senadora del PAN, Xóchitl Gálvez, apareció en el Patio del Federalismo del Senado, pancarta en mano, con un mensaje al Presidente:  “No le saque.” Otro senador panista, Damián Zepeda, se declaró sorprendido de la “pequeñez” de la reacción de AMLO.

“¿De verdad está diciendo que no va a ir a un evento al que históricamente asiste el presidente y donde, además, se va a hacer un homenaje a un personaje de la izquierda?

“¿En serio le da miedo que una senadora le vaya a faltar al respeto, cosa que, estoy seguro, no iba a pasar?”, preguntó.

Miguel Mancera, senador del PRD, nos dijo que el Presidente está en su derecho de no aceptar la invitación. Respaldó sus palabras en el artículo 100 de la Ley del Congreso que dice: A la sesión solemne se invitará al Titular del Poder Ejecutivo Federal…

“Es estrictamente personal. De todas maneras se tiene que llevar a cabo la ceremonia. Ojalá reconsidere, ojalá viniera. Aquí nadie tiene por qué faltarle al respeto. Sería reprochable que le faltaran al respeto”, nos dijo el exjefe de Gobierno.    

Dante Delgado, senador del MC, puso un tuit en el que sostiene que la dignidad y responsabilidad del Senado “nadie la debe poner en duda”.

Publicado en excelsior