Francisco Garfias

El presidente López Obrador hablaba para la tribuna cuando dijo que si su hermano Pío resulta culpable de haber financiado ilícitamente a Morena en Chiapas, “que lo castiguen”.

La declaración deriva de la determinación de la Sala Superior del TEPJF de dar luz verde a la indagatoria sobre los videos en los que Pío aparece recibiendo 1.4 millones de pesos “para el movimiento”.

La grabación se hizo en  2015. David León, entonces asesor del gobernador Manuel Velasco, fue captado cuando entregaba el dinero al hermano de López Obrador.

El video estuvo guardado un lustro. En agosto de 2020 lo dio a conocer el periodista Carlos Loret de Mola. Se armó el escándalo. No se habló de otra cosa durante días.

El tema salpicaba a la familia del Presidente, quien hizo del combate a la corrupción el lema central de su campaña para llegar a Palacio Nacional. No sería el único escándalo que involucraba parientes. Vendrían más: los contratos de Pemex a la empresa de su prima Felipa y los “billetazos” al otro hermano, Martín. El caso Pío estuvo en el limbo 14 meses. Estaba ausente de la memoria colectiva, hasta que el fallo del tribunal le puso de nuevo los reflectores. El INE deberá continuar con la indagatoria.

No es la primera vez que el Presidente dice que no establece relaciones de complicidad con nadie ni con los miembros de su familia. Hasta ahora es discurso. Si el fallo final es contrario a Pío, sabremos entonces si el combate a la corrupción es parejo.

*La Reforma eléctrica representa el reto más serio que ha enfrentado Alito Moreno como presidente nacional del PRI. De la postura que asuman los legisladores del tricolor depende no sólo su carrera política, sino la existencia misma del partido.

Hasta ahora se ha manejado con habilidad. No ha dado color. Justifica la indefinición frente a la reforma, con el argumento de que hay que debatirla en parlamento abierto, antes de definir si se aprueba o no.

La ambigüedad con la que se ha manejado ha puesto al PRI en el centro de la atención. Le ha permitido jalar los reflectores, a pesar del tamaño de sus bancadas en el Congreso. Y es que, sin el voto favorable del tricolor, la iniciativa obradorista para regresarle al Estado el control de la industria eléctrica no tiene futuro.

¿Por qué? Cualquier reforma constitucional requiere de una mayoría calificada (dos tercios de los presentes.) Supongamos que a la sesión para votarla asisten los 500 diputados. Para aprobarla se necesitan 334 votos a favor.

La coalición Juntos Haremos Historia suma 278 diputados. Le faltan 56. El PRI tiene 70. El resto de la oposición –PAN, PRD y MC– ya fijaron postura en contra.

Esa posición de partido bisagra le otorga mejores condiciones para negociar el presupuesto para sus gobiernos municipales o estatales, pero también para obtener impunidad.

Alejandro asegura que el PRI votará en bloque. Nada más incierto. Hay voces en su partido, no menores, que rechazan la reforma obradorista, es el caso de la senadora Claudia Ruiz Massieu, quien afirma que, de aprobarse, “nos puede llevar a un rezago incalculable”.

*La postura que finalmente adopte el PRI será también determinante para la sobrevivencia de la alianza Va por México. Alito ya está avisado que si vota a favor de la reforma de AMLO, la coalición opositora revienta.

Marko Cortés, jefe nacional del PAN, recordó que en la alianza Va por México hay documentos firmados que comprometen a los partidos que la integran a no permitir retrocesos, particularmente en materia de energía.

“¿Somos opositores o no?”, preguntó (Reforma, 7-10-21).

Kenia López Rabadán, vicecoordinadora del grupo panista en el Senado, anda en la misma frecuencia que Marko. “Hechos son amores”, nos dijo.

Añadió: “Si el bloque de contención se quiebra será muy lamentable para el país. Cada integrante de los distintos grupos parlamentarios (de la alianza) son responsables de su voto.

“Estamos viviendo un terrible problema de inseguridad, de falta de dinero en el bolsillo, de salud. Si ante esta realidad la prioridad de algún legislador es cuidarse él, sus carpetas de investigación o sus cuentas bancarias, sería una vergüenza”.

—¿Tienes confianza en el PRI como aliado?– preguntamos.

—Espero que esté a la altura de esta nueva batalla; que conozca la trascendencia de continuar en este bloque. Si hay un interés particular, personal o de grupo, sería muy lamentable para los mexicanos– puntualizó.

*Una buena y otra no tanto. Las dos tienen que ver con mujeres destacadas. La buena es que Rosario Robles ganó un amparo que puede abrirle las puertas de la cárcel.

La otra: Beatriz Paredes sufrió un accidente vehicular y está hospitalizada. Tiene fractura múltiple en el tobillo y algún desajuste en la columna. Su vida no corre peligro.

Publicado en excelsior