FRANCISCO RODRÍGUEZ

Es aún un presunto criminal, pero también es un delator declarado.

Emilio Lozoya Austin es un delator que, a diferencia de Edward Snowden no es salvífico, pues –según Barack Obama dijo en su momento– con sus filtraciones sobre la labor de la tenebrosa NSA “ha hecho un daño innecesario a los servicios de inteligencia y a la diplomacia de Estados Unidos”…

… lo que para los demás países resultó en un temporal alivio.

Lozoya Austin es, más bien, un delator al estilo de Tommaso Buscetta.

Un mafioso ególatra, dandi y vividor…

… quien en 1983 tomó la decisión que cambió la historia de Italia para siempre: rompió la omertá (el silencio por honor) establecida entre miembros de la mafia…

… y descobijó a decenas de ellos…

… quienes siguieron su ejemplo y también hablaron.

Lo peor fue que provocó, asimismo, que la nueva mafia asesinara a cualquier persona que tuviera parentesco con él, con el traidor delator.

Era la primera vez que un mafioso declaraba en contra de la Cosa Nostra, y entre él y el juez Giovanni Falcone –asesinado posteriormente—decapitan a la organización criminal.

Su declaración lo convirtió en enemigo número uno, pero también le dio la libertad de todos los cargos de los que se le acusó.

Además, tras la muerte de Falcone, con el que terminó uniéndole una amistad, se atrevió a ir más al fondo y vinculó a la mafia con la política llegando a sentar en el banquillo de los acusados al presidente Giulio Andreotti.

El saqueo, desde CSG hasta EPN

Emilio Lozoya Austin sabe a lo que se enfrenta.

Por eso había pedido prórroga tras prórroga.

Alargando el momento en el que debía presentar las pruebas de sus dichos.

Pruebas que ha tenido siempre bajo su peculio.

Pruebas que descobijarían a la peligrosa mafia salinista – peñanietista que desde el siglo pasado ha saqueado al país en general y a Pemex en particular.

Para empezar, a il capo de tutti capi Carlos Salinas de Gortari

… hasta llegar al capo Enrique Peña Nieto

… y a su consiglieri Luis Videgaray…

… más una cauda de tenientes y sicarios…

… que gozan de la impunidad e inmunidad que le brinda el pacto firmado con Andrés Manuel López Obrador.

Una mafia que ha sido capaz de borrar del mapa a quienes han intentado desenmascararla o, incluso, oponérsele.

Al claridoso y bien informado columnista Manuel Buendía

… a Xavier Ovando y a Román Gil, lo mismo que a cinco centenares de activistas a favor de Cuauhtémoc Cárdenas en su primera campaña presidencial…

… al cardenal delator Juan José Posadas Ocampo

… al candidato rebelde Luis Donaldo Colosio

… al cuñado José Francisco Ruiz Massieu

… a los 43 de Ayotzinapa

… a centenares de opositores y decenas de periodistas desaparecidos, asesinados…

… o exiliados, en el mejor de los casos.

Lozoya y su padre –quien ha negociado los plazos con el fiscal Gertz Manero— han sido parte de esa mafia a la que dentro de un mes empezarán a delatar con pruebas que esperamos sean contundentes.

Y eso los pone en riesgo.

¿Estará seguro el nuevo interno del Reclusorio Norte de CDMX?

¿Usted qué cree?

Indicios

Luego de que el embajador del decadente pero aún poderoso imperio, míster Ken Salazar, se reuniera con funcionarios públicos y empresarios y tras ello manifestara “serias preocupaciones”, en la Cámara de Diputados hubo recule en torno al tema tratado por el diplomático del eterno sombrero texano. Se pospone hasta abril del año próximo la discusión y ya para entonces la improbable aprobación de la contrarreforma eléctrica. En el lapso que va de hoy hasta dentro de seis meses los morenistas tratarán de “conven$er” a legisladores de la oposición para que se sumen a la causa y, con ellos, no le cambien ni una coma a la iniciativa elaborada por la gente de Manuel Bartlett y firmada por el Presidente de la República. * * * ¡Ah que don Carlos Slim! ¡Nada puede hacer sin el apoyo y concurso de los gobiernos! Y a la hora de hacer frente a sus responsabilidades, como cualquier mediocre busca a quien echar la culpa de sus errores y omisiones. Viene a cuento por la excusa presentada por su constructora CICSA en el sentido de que no, no fueron ellos quienes no colocaron los ya famosos pernos tipo Nelson, sino un subcontratista, J.J. Jiménez S.A. de C.V., que manifestó estar certificada para llevar a cabo la soldadura y/o colocación de esos adminículos. Pero lo que omiten decir es que desde 2011, tanto Slim como Marcelo Ebrard, a la sazón responsable político de lo que era el Distrito Federal, estaban avisados y advertidos de esas fallas y nada hicieron por subsanarlas. Mientras, la tragedia de la Línea 12 del Metro de CDMX sigue impune… pues Slim forma parte de la mafia salinista-peñista que pactó con AMLO. * * * Y por hoy es todo. ¡Feliz fin de semana! Recuerde, además, que siempre le deseo que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

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