Habitantes y feministas marcharon por las calles de Atlixco para exigir justicia por el feminicidio de Ébony Ortiz, cantante, activista e influencer, de 21 años de edad, quien era madre de dos niños.

“Ni una más, ni una asesinada más”, gritaron las participantes, en su gran mayoría mujeres, quienes además pintaron un mural en recuerdo de la joven, quien era vocalista del grupo Matinne y había desaparecido desde el 16 de noviembre. 

“No hay nada que justifique la violencia contra las mujeres, una violencia ejercida sobre nosotras por el hecho de ser mujer. Cuando nuestros agresores varones no nos consideran de los mismos derechos y libertades, ninguneando y despreciando nuestra capacidad de decisión”, reclamó Cinayini Carrasco, directora del Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y Reproductivos (Odesyr).

Por su parte, Enriqueta Rangel, madre de Ébony, aseguró que proporcionaron a la Fiscalía General de Puebla (FGEP) nombres, videos e indicios de quién podría ser el responsable del asesinato de su hija, por lo que esperaba que la autoridad actuara lo más pronto posible.

“Esperamos que ya reaccione la Fiscalía, datos tienen, (también) videos e indicios”, dijo Rangel, quien señaló que hasta ahora la Fiscalía se ha limitado a recabar datos que los propios familiares les han proporcionado.

Las feministas criticaron a las autoridades de Turismo y a empresarios de Atlixco que propusieron quitar los carteles sobre la desaparición de Ébony del zócalo de esta localidad para no ahuyentar a los visitantes.

Además, de acuerdo a las manifestantes, autoridades municipales justificaron el caso de desaparición de la joven, al argumentar que estaba relacionado con el consumo de drogas.

“Exigimos una sanción contra el director de Turismo a quien le pareció sencillo minimizar la desaparición de Ébony por relacionarla con el uso de drogas, como si eso fuera un justificante para que nos desaparezcan y asesinen”, dijo una de las participantes.

“Estamos enojadas con los empresarios locales que ajenos de la realidad e inseguridad que se vive en Atlixco, les preocupe más la apariencia del zócalo que la vida de las personas, en esta ciudad ninguna de nosotras está segura, ser mujer o niña es peligroso, nos desaparecen, violan y asesinan sin ningún remordimiento, ni castigo”, expresó.

El cuerpo de la joven había sido encontrado desde el 11 de diciembre en el municipio de Tepeojuma, pero fue clasificada como desconocida, hasta que el 24 sus familiares pudieron identificarla.

Fuente: Proceso