Francisco Garfias

La frase “al margen de la ley nada, por encima de la ley nadie” es una de las favoritas de López Obrador. La utiliza con frecuencia en las mañaneras y en los discursos de las grandes ocasiones. Pura retórica. Lo hemos visto a lo largo de estos 40 meses de su gobierno. Cuando le estorba, la ignora. Pone su voluntad por encima del andamiaje jurídico.

Allí está el decreto de noviembre de 2021 que exime de los requisitos que exige la ley para obras de infraestructura del gobierno, o las reiteradas violaciones a la veda electoral, de cara a la revocación de mandato del próximo 10 de abril.

Su desdén por la jurisprudencia quedó transparentado en la mañanera de ayer. Dijo palabras de las que va a ser rehén: “No me vengan con el cuento de que nada por encima de la ley…”.

En uno de sus frecuentes arranques de ira, se dirigió a los ministros de la Corte que echaron para abajo medidas pejistas elevadas a rango constitucional. Primero, eliminaron la prohibición a los altos funcionarios de trabajar en el sector privado antes de transcurridos diez años de haber dejado su cargo. Luego le quitaron al Presidente la facultad de disponer discrecionalmente de recursos provenientes de los ahorros por la austeridad republicana. Suficiente para hacerlo enojar.

Los ministros resuelven hoy la acción de inconstitucionalidad presentada por el PAN en contra de la Ley de la Industria Eléctrica . López Obrador quiso chantajearlos para ver si logra meter la reforma eléctrica “por la puerta de atrás” (el copyright es del senador del PAN, Damián Zepeda). Les dijo a los juzgadores: “Lo que se va a demostrar es si son abogados que defienden el interés público o son abogados patronales”.

Luego mandó a la Corte una visita inesperada y sospechosa para los tiempos que corren: la de Adán Augusto López, secretario de Gobernación. El desprecio de López Obrador por leyes y jueces lo ilustró el historiador Enrique Krauze hace 16 años, en un visionario artículo que publicó en Letras Libres bajo el título de El mesías tropical.

 Cita palabras pronunciadas por López Obrador en octubre de 2003, cuando era jefe de Gobierno del DF, con motivo de una sentencia dictada por un tribunal de circuito: “La Corte no puede estar por encima de la soberanía del pueblo. La soberanía tiene que ver, precisamente, con el sentimiento popular”.

* Los videos delatores mostraban los momentos en que el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, promocionaba con entusiasmo la revocación de mandato en mítines celebrados en Coahuila y Sonora, estados a los que llegó en un avión de la Guardia Nacional. A su lado, el dirigente de Morena, Mario Delgado; el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, y el comandante en jefe de la Guardia Nacional, general Luis Rodríguez Bucio. La presencia del general fue cuestionada por la oposición. ¿Qué hace en un mitin de Morena cuando el país está bañado en sangre?

En el video se escucha al titular de la Segob decir: “El amanecer democrático inicia el 10 de abril, porque no tengo ninguna duda que Coahuila dirá: no estás solo López Obrador”.

El senador Julen Rementería, del PAN, había colocado al pie de la tribuna una pantalla para proyectar los videos. Era la prueba irrefutable de que el secretario no viajó a esos estados para cumplir con su responsabilidad, como afirma el Presidente, sino para promover la revocación de mandato. En otro video, el de Sonora, Adán contó que cuando el Presidente le preguntó a qué iba a Sonora, le dijo que Durazo lo había invitado a hablar de la reforma eléctrica. Pero en el mitin confesó que no iba a hablar de la reforma eléctrica. “Vamos a apoyar el movimiento, para que el 10 de abril los mexicanos demostremos al mundo que somos capaces de apoyar al mejor presidente en la historia de México. Él me dijo: hay que tener cuidado, no vaya a ser que te corran los del INE…”.

* La balconeada enfureció a senadores de Morena. A gritos le exigían a Olga Sánchez Cordero, presidenta de la Mesa Directiva, que cortara ese debate. No se sentían exhibidos, se sentían ofendidos. En el debate escuchamos una contundente intervención de la priista Beatriz Paredes y a un Ricardo Monreal que se vio obligado a defender lo indefendible para congraciarse con su bancada.

Dijo Beatriz: “Estamos en un momento crucial de la vida democrática del país. No nos pueden pedir los demócratas de Morena que no se haga denuncia de un hecho que puede distorsionar el sentido de la participación ciudadana en la revocación de mandato y, lo que es más grave, sentar un precedente para las elecciones”.

Ricardo al finalizar el debate: “Rechazamos las expresiones irrespetuosas y perversas contra el secretario de Gobernación y al comandante de la Guardia Nacional… Con interrupciones groseras, grotescas, no se puede entrar a un debate serio”.

Publicado en excelsior