Francisco Garfias

Le llovió ayer al diputado del PT Gerardo Fernández Noroña en la sesión de la Comisión Permanente que discutió los procesos electorales de 2022. La senadora Lilly Téllez se refirió a él como diputado “changoleón”; el priista Mario Zamora lo retó a los golpes en plena sesión; el diputado del PAN Humberto Aguilar lo calificó de “chupóptero” (persona que vive sin trabajar o que se aprovecha de otras, según la RAE). 

Fue Noroña el que abrió las hostilidades, pero luego quería llorar. Llegó a afirmar que no le falta al respeto a nadie. Inició su intervención con descalificaciones a los “paniaguados” y al “gobierno del crimen organizado”, que encabeza en Tamaulipas “Cabeza de Huevo” (en lugar de Cabeza de Vaca). 

 Se fue duro contra la Alianza por México “que no sirve para nada” y pronosticó que Morena y sus aliados ganarán las seis gubernaturas en disputa. Fue la mecha que encendió el debate. 

El turno del priista Mario Zamora, excandidato a gobernador de la Alianza va por México en Sinaloa, fue interrumpido cuando narraba la forma como en el 2021 el narco se metió a favor de Morena en las elecciones de su estado. 

Lilly pidió la palabra para llamar la atención de Noroña: 

 “Nada más quiero asegurarme, porque no lo veo, si está el diputado Changoleón escuchándolo, ¿está aquí? ¡Ah! Ahí está. 

 Por favor, explíquele cómo operó el crimen organizado en Sinaloa. Y póngale atención, Changoleón, porque ustedes son el brazo político del crimen organizado”. Noroña no se quedó callado. ¿Cómo se iba a dejar de una senadora? Le exigió a Olga Sánchez Cordero, presidenta de la Mesa Directiva, que no permitiera los insultos a un legislador o legisladora. “Si fuese a la inversa, yo sería acusado de violencia política de género. 

 A mí me parece que usar a un indigente para tratar de insultar a un legislador no sólo muestra racismo y clasismo, sino una falta de educación y una falta de… lo que tanto presume”. 

A Mario Zamora no le gustaron ni tantito las palabras de Noroña Fue allí que lanzó el reto de liarse a golpes: “El que se ponga a hablarle así a una compañera senadora, la verdad, me da pena. Y, desgraciadamente, a nosotros en Sinaloa nos enseñaron a cuidar y a proteger a las mujeres. Así que, si trae la sangre muy caliente, adelante, chavalón, se vale, y si quiere con una mano atrás para que no digan que la edad. Se vale, al cabo que estamos del vuelo. Y mire, para que no haya bronca, puede ser con guantes y con careta, para que no quede rajón ni nada”. 

Noroña no respondió al reto. Adujo su condición de adulto mayor. Un joven de 47 años contra un viejo de 62. “Es un abuso”, le dijo a Zamora. Pero sí volvió a agredir a Lilly. Recomendó escuchar la canción Princesa, de Joaquín Sabina, que a la letra dice: “Entre la dosis y la sobredosis andas siempre, muñeca, con tu sucia camisa. Y, en lugar de sonrisa, una especie de mueca. Cómo no recordarte hace apenas dos años, cuando eras la princesa…”. La respuesta vino de otro priista, Jorge Carlos Ramírez Marín: “La expresión que acaba de hacer el diputado Fernández Noroña, en relación a una senadora, es inaceptable. Le pido que, caballerosamente, especifique o retire”, reclamó el priista. No la retiró.  

* El balconeo dejó al desnudo las presiones poco ortodoxas que utiliza AMLO para doblar adversarios. Son prácticas propias de regímenes autoritarios. Esta vez le tocó a Alito Moreno. El jefe nacional del PRI hizo públicas las amenazas de las que fue objeto para que la bancada del PRI votara a favor de la reforma eléctrica. Dio a conocer una llamada que le hizo el senador Manuel Velasco para pasarle un “recado” del titular de la Segob, Adán Augusto López: si el PRI no vota por la reforma eléctrica, van a ir con todo contra Alito. “(El dos) Habló con su jefe enfrente de mí, que si no jalabas, que se iban a ir con todo”, le dijo Velasco. 

Alito los mandó a volar: “Sí, pero yo no entiendo, así que ande con esas amenazas. Tuvimos diálogo. No cumplieron ningún acuerdo”. Más adelante: “Tú me conoces, hermano. Soy de firme convicción. Estoy echado para adelante… si se van a venir con todo, que se vengan, no tengo tema. Si algo tengo yo es que me sobran huevos”. Velasco insistió. Le advirtió que “una señora de la Fiscalía” (María de la Luz Mijangos, encargada del combate a la corrupción) había recibido instrucciones de trasladarse a Campeche para investigarlo. El Presidente cumplió su amenaza. No sólo la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, le ha sacado cinco audios —“manipulados”, según Alito— que dejan mal parado al priista, sino que la Fiscalía Anticorrupción ya lo investiga por enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y defraudación fiscal, reveló a Reforma la mandataria morenista. 

Obradoristas y opositores ya cruzaron el Rubicón. El país está muy polarizado a días de las elecciones. ¡Aguas! 

Publicado en excelsior