Desde corta edad Adriana Castañón supo que deseaba vivir entre aviones. Saber cómo se construyen y participar en el proceso, formaron parte de sus sueños de la niñez y ahora se encuentra entre los jóvenes seleccionados para acudir a la Nasa.

Nacida en Atongo, El Marqués, toda su vida ha estado becada, incluso durante sus estudios en el Conalep Aeronáutico, que curso en Querétaro, y en su carrera de Ingeniería en Aeronáutica, que realiza en la Universidad Politécnica Metropolitana de Hidalgo.

Fue a esa universidad atraída por su plan de estudios, pero ni su beca, ni su trabajo adicional, le alcanzan para cubrir sus gastos para acudir a la Nasa.

Logró pasar la selección interna de su universidad y los propios lineamientos de la Nasa, a través de su propuesta de crear un material nuevo para que se utilice en las aeronaves.

Recibió en mayo de este año la carta de aceptación de la International Air and Space Program (IASP), de la Nasa.

Desde el 2021 se puso esta meta, por lo cual buscó un trabajo de fin de semana en una tienda de abarrotes y organizó una venta de elotes en su escuela, con un amigo, pero al ver que ni con eso alcanzaría a juntar para cubrir su boleto y estancia en Alabama, decidió comprar una bicicleta y rifarla en redes sociales.

Necesita reunir 3 mil 500 dólares para el programa, 300 dólares para el curso preparatorio, que iniciará en julio, más los gastos para su estadía, los boletos de avión, tramitar su pasaporte y visa. Tiene como máximo octubre para reunir el dinero, pues el programa en la Nasa iniciará en noviembre.

Vio que estaba muy lejos de reunir la cantidad necesaria, de ahí que compró la Specialized Sirrus X, de la que ofrece, en redes sociales, boletos a 100 pesos y la promesa de rifarla en septiembre.

Luego de que publicó su anuncio, también le han llegado donativos de 40 pesos, a su cuenta bancaria BBVA 1575715532 y a su tarjeta 4152313817732592. Agradece el apoyo, con la esperanza de que sea suficiente para realizar su sueño.

Todo lo realiza sin distraerse del curso en el que se encuentra, de cohetería, para el cual tendrá que ir en septiembre en Baja California.

Tiene cuatro hermanas menores, Fernanda, Estefanía y Ana Paola; es, también, la prima mayor en la familia del lado de su madre; de la familia del lado de su padre es la segunda más grande y también la segunda en cursar una carrera universitaria.

Sus hermanas también quieren estudiar una carrera, pero no quieren alejarse tanto de su casa, desean quedarse cerca de sus padres, Juan y Luisa.

Entre los principales recuerdos que su padre tiene de ella se encuentra esa inquietud que externaba cada que pasaba por el aeropuerto, uno de los caminos obligados para ir a su casa, de ahí que en cuanto concluyó la secundaria ella misma se inscribió al Conalep aeronáutico.

Cursa el octavo cuatrimestre, el penúltimo de su carrera. Recuerda que desde la primaria ha contado con becas por desempeño.

“Desde la primaria participaba en las olimpiadas del conocimiento, de matemáticas, así por el estilo.”, recordó entre risas, que parecieran mezcla de añoranza y de estar apenada.

Fuente: Quadratín