Francisco Garfias

Le mataron a su hija, le quemaron a sus nietos, pero Adrián LeBarón no se rinde. Está en pie de lucha contra el crimen organizado que le quitó a nueve integrantes de su familia —tres mujeres y seis niños—, pero también contra autoridades “cómplices”. Sabe de los riesgos que corre por su activismo: “A lo mejor yo sigo”, nos dice con frialdad.

Adrián no sólo se ocupa de la masacre ocurrida en noviembre de 2019 en los límites de Sonora y Chihuahua, sino de los casos de Abel Murrieta, candidato a la alcaldía de Cajeme, en Sonora, “del que no se sabe nada”.

Pero también del homicidio del agente de la Policía Federal, José Alberto Mancilla Copado, ejecutado en Toluca el 12 de diciembre de 2021. “Lo sacaron de la investigación de mi caso y a los pocos meses lo mataron”, subraya.

Cuenta sobre este caso: “Hace una semana estaba checando mi WhatsApp. Los mensajes que yo tenía con Mancilla Copado, un hombre súper integrado a mi caso y también al de Abel Murrieta. Quiero decirte que se desapareció de mi teléfono el contacto y todo lo que yo tenía. Quiero pensar que la fiscalía se metió a mi teléfono y sacó las conversaciones y los testimonios que había en las pláticas entre este policía y yo. Tengo mi teléfono todo alambrado y yo responsabilizo a la fiscalía.

“Si a mí me llega a pasar algo, yo te quiero decir que hago responsable a la fiscalía y a su equipo de investigadores… en la sierra Tarahumara el crimen organizado es el que manda quién hace, quién no hace. Ellos te venden la gasolina, te cobran piso, le cobran a las mineras protección y, ahora, parece que dicen qué sacerdote puede llegar y cuál no”, puntualizó.

* Genaro García Luna dejó el cargo de secretario de Seguridad Pública el 30 de noviembre de 2012. Faltan cinco meses para que se cumplan 10 años. Está encerrado en una cárcel de Nueva York por aceptar sobornos del Cártel de Sinaloa y falsas declaraciones. 

Pero Morena —del Presidente para abajo— sigue utilizando su figura como pretexto para justificar el absoluto fracaso de la estrategia abrazos, no balazos, que ha empoderado a los grupos criminales y ha perfilado al gobierno de la 4T como el más violento del México institucional. Le faltan poco más de dos años y ya van 121 mil 655 homicidios dolosos. 

Hasta el papa Francisco sabe de la violencia que enluta a este país. “Hay tantos asesinatos en México. Estoy cerca, en afecto y oración, de la comunidad católica afectada por esta tragedia”, dijo en un comunicado emitido por El Vaticano para condenar la ejecución de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, y del guía turístico, Pedro Heliodoro Palma

Sólo los de Morena y sus aliados fingen no darse cuenta de lo que ocurre en México. Los mismos que antes vociferaban sobre los muertos de Calderón o de los muertos de Peña, hoy culpan de tanto homicidio a los gobiernos locales de la oposición.

Cito a Gerardo Fernández Noroña en el debate de ayer en la Comisión Permanente: “Los homicidios son del fuero común, que corresponden a la fiscalía de los estados y que la derecha hace como que no entiende”.

¿Será que él hace como que no sabe que desde los tiempos de Felipe Calderón el combate al crimen organizado, responsable de la mayoría de los homicidios, corresponde a la Guardia Nacional, la Marina y el Ejército? Naaa. 

Noroña dice que ya no hay desapariciones forzadas, no hay civiles asesinados en retenes militares, no hay daños colaterales, no hay presos políticos, no hay persecuciones. Ni en Suiza están tan tranquilos.

Y en el turno de la morenista Imelda Castro, que también se apoyó en la figura de García Luna

“Por supuesto que está dando pasos la estrategia (de abrazos, no balazos), pero ponen oídos sordos y ciegos cuando empezamos a decirles que los delitos del fuero federal se han reducido en un 26% en este sexenio”.

Los otros datos otra vez. Los morenistas están ciegos. Se niegan a ver que los abrazos son para los criminales y los balazos para los civiles.

* La senadora Xóchitl Gálvez anda muy contenta. La última encuesta de El Financiero la coloca como la que tiene mejor imagen de todos los aspirantes a la Jefatura de Gobierno de la CDMX, incluidos los morenistas Rosa Icela Rodríguez Martí Batres

La exdelegada en Miguel Hidalgo sabe que esa imagen no es apreciada en el PAN, pero va a dar la pelea: “Ya encarrerado el gato, que chingue a su madre el delfín”, dice, parafraseando al desaparecido Carlos Hank González

Otra panista que aparece con buena imagen, aunque debajo de los morenistas, es la también senadora, Kenia López Rabadán. La conocen seis de cada 10 capitalinos, gracias a sus contramañaneras y a las menciones que de ella ha hecho López Obrador en sus conferencias matutinas.

Publicado en excelsior