FRANCISCO RODRÍGUEZ 

¿Quiere el senador Ricardo Monreal elecciones para que la militancia morena diga a quién quiere como candidato presidencial? Pues no. El mejor método de selección –dirá ya sabe usted quién– es “lo que diga mi dedito”. 

Y todavía más, ¿qué hacen Monreal, Marcelo Ebrard y sus seguidores dentro del Movimiento –habría dicho el habitante de Palacio Nacional–. ¿Qué no se han dado cuenta de que la “corcholata” destapada será la dócil repetidora de las cacofonías mañaneras Claudia Sheinbaum? A esos dos ¡hay que sacarlos de Morena! No hay que darles posiciones dentro del partido, habría agregado el “caudillo” nacido en Tepetitán. 

Y así habría encargado a Mario Delgado y a Citlalli Hernández la organización de unos comicios internos en los que fuesen desplazados los ebrardistas y monrealistas, pero que en las torpes manos de los dos dirigentes, se salió de madre. 

Una fallida purga estalinista a la que rebasaron los descarados acarreos de personas a las que se condicionan “los apoyos del Presidente” –recursos del erario desviados con aviesos fines de control electoral– a cambio de que se dejen llevar a la ignominia y a la falta de dignidad por tan solo unos cuantos pesos. 

Purga estalinista fallida que fue rebasada por la prepotencia y favoritismo de alcaldes, diputados locales y federales, lo mismo que por funcionarios a quienes pagamos los ciudadanos para saltarse la democrática fila de quienes habían bajado de camiones donde habían sido transportados al lugar de las urnas. 

Y la violencia desatada por algunos, la quema de urnas, también dieron al traste con la purga ordenada por Andrés Manuel López Obrador que seguramente sostendrá que fueron eventos aislados. 

José Stalin tuvo éxito luego de desatar la represión y persecución de sus cientos de miles en la URSS de la década de los 30’s del siglo anterior. 

Espió, persiguió mató y condenó a campos de concentración del Gulag a miles y miles de miembros del Partido Comunista Soviético, lo mismo que a socialistas, anarquistas y todo tipo de quienes él consideraba no se dedicaban a cantar loas a su liderazgo. Como dice López Obrador: A sus “opositores” y “adversarios”. 

Y a final de cuentas, parece que aquí “el primer morenista del país” no lo consiguió. 

“Es de que…” 

Las “tribus” en la rebatiña 

Lo que presenciamos el sábado en no pocos puntos de la geografía del país, so pretexto de la elección de delegados al Congreso Nacional de Morena –una escisión del PRD– fueron escenas tragicómicas de una democracia fallida protagonizada por electores ignorantes y sus zafios lidercillos y dirigentes. Un pleito entre tribus. 

Ignorantes electores que, de acuerdo a Zarco-Pinkas Ramírez, son definidos como “entes sociales que no conocen la realidad política, sin capacidad de empatía social, masificados y fáciles de influir por las emociones básicas y no la razón.  

“Este votante es el creador y legitimador de los políticos sinvergüenzas  que plagan los sistemas de poder  mundiales. Son la pieza esencial del fracaso total de las democracias tercermundistas, pues ellos legitiman caudillos, dictadores, presidentes mediocres, alcaldes mafiosos, diputados sin cultura de servicio entre otros del conjunto de oportunistas que inundan los sistemas políticos.” 

Y en estos momentos, en México, aún peor porque ese votante suma la pobreza a su ignorancia, por lo que a cambio de una despensa o un billete de alta denominación está dispuesto a ser transportado o “acarreado”, como maliciosamente se les moteja, y hacer lo que le pidan para saciar el hambre aunque sea por un solo día. 

Ahora está en manos del INE y del TEPJF calificar el desaguisado sabatino. 

Aunque, dice el parcial secretario de Gobernación de AMLO, Adán Augusto López que no le hace que los castiguen que al fin y al cabo los dóciles diputados morenistas van a desaparecer a esos dos órganos electorales. 

Aunque con todas sus broncas internas –tribus contra tribus– sean ya varios los morenistas que se volverán a escindir. 

Indicios 

Aunque por otros motivos –el evidente contubernio del poder público con el crimen organizado–, tiene razón Porfirio Muñoz Ledo cuando dice que, otra vez, la transición democrática de México ha sido secuestrada por la concentración del poder, sí, pero también por las viejas prácticas electoreras del ancien régime. ¿Qué no son iguales? No. Claro que no. Son peores. * * * Y mientras la pandemia de Covid-19 no cede, pese al falso optimismo de Hugo López-Gatell, ahora amenaza la viruela símica para lo cual México no está preparado. Ya las farmacéuticas transnacionales están enviando grandes lotes de vacunas a países desarrollados. Y aquí la 4T está esperando a que se las regalen. * * * Nuevamente me despido, agradecido con usted por haber llegado al punto final de este escrito y deseándole, como siempre, que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días! 

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