La diputada Salma Luévano, quien el pasado miércoles se vistió de papa para presentar una iniciativa en San Lázaro, aseguró que no está en contra de la religión ni de la fe ni de Dios pues es “creyente”.

“Estoy en contra de quien promueva los discursos de odio, de eso habla mi iniciativa, castigar o sancionar a toda aquella persona e incluso a ministros de culto que promuevan discursos de odio”, remarcó la legisladora de Morena, quien es la primera mujer trans en acceder a una diputación federal.

El pasado miércoles, la diputada presentó una iniciativa para sancionar el discurso de odio contra la comunidad de Lesbianas, Homosexuales, Bisexuales, Transexuales, Intersexuales, Queer y Asexuales (y más).

Llamó la atención que Luévano subió a tribuna con un atuendo que evoca la ropa que utilizan los jerarcas de la Iglesia Católica, similar a la de un papa.

“Con este atuendo pretendo hacerme notar en nombre de mi población y decirle a los líderes religiosos, que casualmente la mayoría son hombres blancos, de clase alta, que basta de discursos en contra de nuestros derechos”, refirió.

El hecho provocó críticas en redes por parte de las personas religiosas, que consideraron esto como una falta de respeto.

En tribuna, la diputada Luévano recordó el caso del obispo de Aguascalientes, José María de la Torre, quien sostuvo en un discurso de odio de 2014 que, de aprobarse las uniones entre personas del mismo sexo, se abriría el camino para que más adelante se permita que las personas se casen con animales.

La iniciativa suscrita por la legisladora establece que las asociaciones religiosas deberán abstenerse de proferir discurso de odio, “entendiéndose por estos los que se caracterizan por expresar una concepción mediante la cual se tiene el deliberado ánimo de menospreciar y discriminar a personas o grupos por razón de cualquier condición o circunstancia personal, étnica, social, orientación sexual, identidad y/o expresión de género”.