El presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que el Ejército mexicano emplea software de monitoreo pero para realizar labores de inteligencia, no de espionaje contra activistas y periodistas como denunciaron Animal Político y Proceso en una investigación periodística.

De acuerdo con estos medios informativos, los teléfonos de al menos tres investigadores de derechos humanos en México fueron infectados con Pegasus durante la administración de López Obrador, a pesar de las promesas del gobierno de que dejaría de usar el controvertido software espía.

El software espía, que puede ser utilizado para irrumpir remotamente en los teléfonos, proporcionando acceso a su memoria o convirtiéndolos en dispositivos de grabación, normalmente sólo se vende a los gobiernos y a las fuerzas de seguridad.

Los investigadores de Citizen Lab, un grupo de vigilancia digital de la Munk School of Global Affairs and Public Policy de la Universidad de Toronto, analizaron los teléfonos de dos periodistas y un activista de derechos humanos, y detectaron que los dispositivos fueron infectados entre 2019 y 2021 con Pegasus, que pertenece a la empresa israelí de software espía NSO Group.

“No es cierto que se espíe a periodistas o a opositores, no somos iguales que los anteriores, no es cierto. Yo hice el compromiso de que nadie iba a ser espiado. Si tienen pruebas, que las presenten. He estado leyendo sobre esta denuncia y la verdad es que no hay elementos.

“Ellos (la Sedena) tienen labores de inteligencia que llevan a cabo, que no de espionaje, que es distinto. Nosotros no espiamos a opositores y lo que buscan nuestros adversarios es equipararnos con los que gobernaban anteriormente y no somos lo mismo y todos los medios de información”, argumentó el mandatario federal durante su conferencia de prensa matutina de este martes.

En el reportaje, se detalló que las tres víctimas documentaron presuntos abusos de los derechos humanos por parte de las Fuerzas Armadas de México, entre ellos, el periodista Ricardo Raphael.

Al respecto, el jefe del Ejecutivo federal desestimó a este último al afirmar que el gobierno perdería el tiempo y recursos en espiar a un vocero del conservadurismo.

“Lo más que llega es a ser un vocero del conservadurismo, que está en contra de nosotros, ni siquiera leo sus artículos, porque es predecible ¿qué interés vamos a tener en estarlo espiando? Sería una pérdida de tiempo”, dijo.