Ante el problema de escasez de agua que se ha agudizado en el mundo en los últimos años y a fin de aprovechar este recurso de manera sustentable, el Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales (ICAR) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) implementó un modelo de captación de agua pluvial que reutiliza el líquido vital para consumo humano.

Maria de Lourdes Maya Salazar, responsable del laboratorio para potabilizar el agua de lluvia en el ICAR, señaló que a raíz de la necesidad que tenía el Instituto de cubrir la demanda de este líquido en actividades cotidianas como la utilización de sanitarios, así como tareas de investigación, surgió la idea de crear una sistema que permitiera aprovechar las precipitaciones, que en el Valle de Toluca son recurrentes.

Indicó que el aprovechamiento del agua de lluvia es una práctica benéfica en materia ambiental y económica, pues anteriormente el ICAR solicitaba agua a través de pipas para abastecer a 120 integrantes de este instituto que, en promedio, gastan 30 litros al día, lo cual implicaba un gasto de recursos económicos; por esta razón, desde 2019 satisfacen esta necesidad a través de cisternas donde se almacena el agua de lluvia.

A través de dos filtros que funcionan a base de grava, arena y carbón activado, el sistema del ICAR remueve minerales y contaminantes para aprovechar el agua en servicios sanitarios y limpieza en general. Para consumo humano se emplea un mecanismo del sistema, el cual elimina impurezas como plomo, sodio y nitratos que mejoran la composición de olor y sabor.

Finalmente, el agua que se distribuye en los laboratorios y para trabajos de investigación pasa por un pulidor para clarificar el líquido y eliminar los compuestos orgánicos presentes, lo que permite cumplir con la Norma Oficial Mexicana 127 que demanda propiedades químicas, físicas y microbiológicas adecuadas.

Actualmente el ICAR cuenta con 18 captadores de agua de lluvia que almacenan el líquido hasta por ocho meses en tres cisternas de 104 metros cúbicos de capacidad cada uno, que además de satisfacer las necesidades del Instituto, se comercializa el agua bebible bajo la marca “Lluvia ICAR” en envases reciclables de vidrio de 500 mililitros y cuyos ingresos son destinados al mantenimiento del propio sistema.

La investigadora universitaria refirió que este modelo de captación de agua pluvial se puede instalar en la mayoría de los hogares, pues “hoy en día el agua de lluvia se puede consumir como alternativa para una casa, ya que no requiere un gran procedimiento para ser usada en servicios básicos del hogar como lavar el auto, el patio o para riego”.