Los esfuerzos del gobierno mexicano en los últimos tres años para esclarecer y hacer justicia en el caso Ayotzinapa, con la desaparición de 43 estudiantes normalistas y el asesinato de otros tres, arroja hasta el momento un resultado contrastante, de “avances” pero también “retrocesos”, según la evaluación que presentó hoy en Guerrero la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Por un lado, en el sentido positivo de este balance de 120 cuartillas, que fue dado a conocer hoy precisamente en el corazón del caso, la Normal Rural de Ayotzinapa, se pondera el hecho que el gobierno haya puesto en el centro de su actuación a las víctimas y a sus familias. También se valoró el redireccionamiento de la estrategia, hoy diferente a la que siguió el gobierno anterior. Se aprecia la adopción de un “modelo institucional” que se consolidó con instituciones especializadas –la Comisión para la Verdad y el Acceso a la Justicia (Covaj) y la Fiscalía Especializada para la Investigación y Litigación (UEILCA), ambas consideradas “buenas prácticas” por el órgano interamericano.

En el análisis del saldo negativo, el llamado Mecanismo Especial de Seguimiento al Asunto Ayotzinapa –que fue el instrumento creado como puente cuando el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) fue obligado a retirarse de México por presiones del gobierno peñanietista– se destaca “el ocultamiento de información y falta de cooperación con la investigación y judicialización del caso desde determinadas instituciones estatales” ya que el modelo de recuperación de información diseñado con ese fin “encuentra interrupciones en su flujo cuando se trata de documentación que es custodiada por agentes de seguridad e inteligencia del Estado.

Otro elemento en la cuenta de los retrocesos fue la forma como “se afectó la independencia ministerial” a partir de la situación generada por la cancelación de 21 órdenes de captura que había solicitado la unidad especial, que provocó la renuncia de su titular y sus agentes ministeriales.

Se trata de 83 órdenes de aprehensión en contra de 20 mandos militares y personal de tropa de los 27 y 41 batallones de infantería en Iguala, solicitadas por el anterior titular de la UEILCA, Omar Gómez Trejo, además de cinco autoridades administrativas y judiciales del estado de Guerrero; 26 policías de Huitzuco; seis policías de Iguala y un policía de Cocula, así como 11 policías estatales de Guerrero y 14 miembros del grupo criminal Guerreros Unidos.

Por petición de la propia Fiscalía General de la República (FGR) a los jueces, las órdenes fueron retiradas, pasando por encima del entonces investigador responsable. El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) denunció el mes pasado este hecho como una “intromisión inexplicable”. Significativamente, el Grupo no estuvo presente en Guerrero en el evento de hoy.

“Se observan demoras injustificadas y obstáculos para el cumplimiento de las órdenes de aprehensión por la supuesta falta de sigilo de las autoridades encargadas de su cumplimiento. Asimismo, en los procesos penales relacionados con el caso existen cuestionamientos respecto de la reserva de identidad de testigos por parte de la defensa de las personas imputadas, situación que habría generado dilaciones en la tramitación de las causas”.

Erradicar las prácticas de ocultamiento de información, demanda

Por lo que respecta a la persistencia de prácticas de ocultamiento de información relevante a los investigadores, la CIDH recomendó al gobierno mexicano adoptar cambios y reformas en la estructura de sus órganos de Estado y órganos de seguridad e inteligencia, incluyendo a su más alta jerarquía, “orientados a erradicar las prácticas de ocultamiento y dosificación de información en la investigación y judicialización de casos de graves violaciones a los derechos humanos”. También, establecer mecanismos para que la documentación que constituya evidencia en el Caso Ayotzinapa pueda ser incorporada “de modo rápido y sencillo a las investigaciones y judicializaciones en curso”.

Al respecto, expresa su “preocupación” porque el gobierno “aún no ha logrado remover estructuras persistentes al interior del aparato estatal que buscaron encubrir los graves hechos ocurridos”.

En su análisis de los trabajos del gobierno mexicano de 2019 a 2009, la Comisión concluye que “sigue pendiente” encontrar el paradero de los estudiantes –después de ser atacados y trasladados por agentes del Estado y entregados al crimen organizado hace ocho años–, “el esclarecimiento de los hechos y la determinación de las personas responsables”. Y añade que “la posible participación de agentes de seguridad del Estado en los hechos, tanto en la comisión y encubrimiento de graves violaciones a los derechos humanos no es aislada, sino que es parte de un patrón estructural que requiere atención.

La CIDH emitió, entre otras, las siguientes recomendaciones al Estado mexicano:

—Mantener el modelo de investigación autónomo para el caso Ayotzinapa.

—Desplegar el máximo de sus esfuerzos para confirmar las evidencias que apuntan a la muerte y despojo de los restos de los estudiantes con la intención de consolidar su desaparición forzada.

—Profundizar las líneas de investigación, sobre la participación de agentes de las fuerzas militares y policiales apuntando a la reconstrucción de su relación con grupos criminales de Guerrero.

—Mantener las investigaciones de los hechos ocurridos a Julio Cesar Mondragón (uno de los tres estudiantes asesinados, pero este brutalmente torturado antes), en particular la participación de agentes de estatales y la comisión de otros delitos asociados con la extrema violencia física que mostraba su cuerpo cuando fue hallado.

—Esclarecer y establecer las responsabilidades jerárquicas de los agentes estatales que en su momento giraron y ejecutaron las instrucciones para la fabricación de una versión falsa (la “verdad histórica” del ex procurador general de la República Jesús Murillo Karam).

—Atender el proceso de judicialización de los responsables de modo que se garantice una adecuada inmediación de la personas juzgadoras con los medios probatorios, reduzca la posibilidad de decisiones divergentes.

—Fortalecer la independencia de la UEILCA y diseñar una estrategia que le permita afrontar la carga procesal generada alrededor de los procesos penales de Ayotzinapa.

—Adoptar una política de comunicación en torno a Ayotzinapa, para evitar filtraciones que comprometan el éxito de la investigación y continuar con las investigaciones en torno a las filtraciones de información de piezas reservadas.

—Esclarecer la solicitud de cancelación de órdenes de aprehensión que involucraba la responsabilidad de 21 personas por los delitos de delincuencia organizada, desaparición forzada y contra la administración pública.

—Concluir el proceso de extradición pendiente del exjefe policiaco Tomás Zerón.

Este paquete de recomendaciones exhaustivas incluye un pormenorizado recuento de medidas a implementar en la búsqueda de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Entre otros, loas siguientes:

—Garantizar que la búsqueda de los estudiantes se interrelacione con la investigación penal de modo que se retroalimente de información, datos, documentación, pruebas y evidencias disponibles y recaudadas en el marco de las investigaciones, y viceversa. De manera estructural, fortalecer los mecanismos cooperación e intercambio de información para que los órganos de procuración de justicia y las comisiones de búsqueda en México.

—Asegurar que toda la información otorgada en el marco de las medidas de colaboración eficaz en el caso Ayotzinapa sea corroborada por el Estado y que cualquier inconsistencia con las declaraciones sea subsanada.

—Continuar garantizando los recursos materiales, humanos y tecnológicos necesarios.

—Garantizar que las zonas de intervención sean debidamente preservadas y resguardadas.

Las integrantes del Mecanismo Especial para el caso Ayotzinapa de la CIDH presentaron el informe durante una coferencia de prensa que se llevó a cabo en la cancha de las instalaciones de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, en un ambiente de melancolía y en presencia de padres de los 43 estudiantes desaparecidos.

La delegación encabezada por Julissa Mantilla Falcón, presidenta de la CIDH, arribó a la Normal Rural a las 10 de la mañana, donde se reunió en privado con los padres de los 43 alumnos desaparecidos, y con estudiantes del plantel.

Al concluir la conferencia de prensa, las cinco integrantes del Mecanismo Especial escucharon a la Rondalla de Ayotzinapa, que interpretó canciones alusivas a la lucha estudiantil, que provocaron lágrimas entre los asistentes, y al final los representantes de la CIDH, pidieron un minuto de silencio por los 43 estudiantes.

Fuente: La Jornada