FRANCISCO RODRÍGUEZ

Planta trepadora originaria de las regiones húmedas y subtropicales del viejo mundo, el jazmín “tiene notas aromáticas ‘animales’… similares a las feromonas que también se encuentran en el olor corporal”, dice la Wikipedia, “por esto es un aroma tan sensual”.

La Yasmín a la que me referiré hoy, por el contrario, tiene una esencia repulsiva.

También trepadora, la señora Yasmín Esquivel Mossa intentó por todos los medios a su alcance, la mayoría de ellos en poder de la 4-Trash, erigirse en presidente de la que todavía la semana pasada era la Sumisa Corta de Justicia de la Fracción cuatrotera y que ahora los mexicanos esperamos que recupere el honorable papel de Suprema Corte de Justicia de la Nación bajo la presidencia de la señora ministra Norma Lucía Piña Hernández.

La repulsión hacia Esquivel Mossa de los ministros integrantes de la SCJN quedó manifiesta ayer al mediodía cuando en la primera ronda de votaciones para elegir al sucesor del también poco presentable Arturo Zaldívar Lelo de Larrea sólo obtuvo dos de los seis sufragios requeridos. Presumiblemente uno emitido por ella misma a su favor, y el otro de Zaldívar, quien como ella cojea de la misma pata cuatrotera.

En la segunda ronda, la “favorita” de Andrés Manuel López Obrador sólo recibió un voto. El de ella y el de nadie más, por lo cual fue de inmediato eliminada.

La tercera y definitiva dio el triunfo a Piña Hernández, quien así se impuso al ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, a quien AMLO fustigó cuando menos en un par de sus matinés cómico-político-etílico-literarias-musicales atribuyéndole una riqueza millonaria. Sólo por eso.

Repulsa y rechazo obtuvo Esquivel Mossa de parte de sus propios pares.

Como ya se la había ganado antes frente a la sociedad, la academia y el foro de juristas de todo el país.

Pataleó hasta el final

Antes de la votación, la esposa del contratista cuatrotero José María Riobóo pidió el uso de la palabra en un vano intento de disipar las pestilencias de corrupción que la rodean.

Desde el plagio de su tesis para obtener la licenciatura en Derecho… hasta la presumible participación del cacicazgo notarial que encabeza la senadora y ex ministra Olga Sánchez Cordero, su esposo, uno de sus hermanos y otra notaría a nombre del secretario de Gobernación Adán (Augusto López) … hasta la exoneración exprés con la que ayer mismo sorprendieron las cuatroteras Claudia Sheinbaum y “su” fiscal Ernestina Godoy.

Y lea usted la defensa de doña Yasmín que a todos ofendió:

“… los señalamientos que se han sustentado en deducciones equivocadas en (sic) las que han llegado algunos periodistas tenemos que estar siempre abiertos al escrutinio público, pero también saber que desde los poderes fácticos hay una manipulación de la información que tiene como propósito abierto incidir en el proceso de la presidencia de la Corte”.

Como si “los periodistas” y los “poderes fácticos” hubiésemos inventado el plagio de su tesis que, en una acción valiente el rector de la UNAM Enrique Graue Wiechers confirmó el fin de semana anterior.

Las preguntas, ahora, son ¿qué vamos a hacer con Yasmín?

¿Qué va a hacer ella ahora?

¿Renunciar al cargo para el cual no reúne siquiera el primero de los requisitos: tener un título de abogada?

Y si permanece en el Máximo Tribunal, pese a todo, ¿cómo disipará ese aroma pestilente a corrupción?

¡Ojalá que la Corte vuelva a adquirir el grato aroma del jazmín!

¿No cree usted?

Indicios

Hace cuatro años Arturo Zaldívar fue elegido titular de la SCJN en la primera ronda de votaciones. Dice un conocedor del Poder Judicial que sucedió así porque “estaba más arreglada que una pelea de Jorge Kahwagi, donde intervinieron, por indicaciones de AMLO, Julio Scherer Ibarra, la ex ministra Olga Sánchez Cordero… y creo que hasta el secretario de Marina José Rafael Ojeda Durán”. Persuasión, guante blanco, diplomacia por parte del ex consejero jurídico del Poder Ejecutivo Federal. Esta ocasión, no obstante, la trama corrupta tejida por el Presidente de la República y llevada a cabo por sus cuatroteros más cercanos, tales como su también rústico paisano Adán (Augusto) López, Claudia Sheinbaum, Ernestina Godoy, et al, no consiguieron cumplirle el capricho de llevar a Esquivel de Riobóo al máximo sitial del Poder Judicial. La verdad es que, como ya se lo había comentado hace unas semanas, desde que Scherer dejó el cargo público, muy poco es lo que ha salido bien al tabasqueño en sus relaciones con el Poder Judicial. * * * Y por hoy es todo. Gracias por su acompañamiento al leer estas líneas. Le deseo un muy feliz y constitucional 2023 y, claro, como siempre que tenga usted ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

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