A días de la captura de Ovidio Guzmán, un grupo de vecinos de la sindicatura de Jesús María, en Culiacán, se manifestaron en el patio central del Palacio de Gobierno para solicitar una audiencia con el gobernador de Sinaloa, para denunciar los presuntos abusos militares durante el operativo. 

Los inconformes llevaban pancartas donde señalaban haber sido incomunicados por tres días, ya que los elementos del Ejército no le permitían salir del pueblo y tampoco dejaban ingresar a sus familiares, quienes no sabían nada de ellos, pues no había energía eléctrica, ni señal de teléfono.

Debido a que no se les permitió el acceso, los pobladores comenzaron a empujar las puertas, hasta reventar el cristal de una de ellas para poder ingresar brevemente durante la detención del hijo de El Chapo.

Sin embargo, elementos de la Policía Estatal Preventiva, asignados a la seguridad del recinto, se encargaron de sacarlos, y hacer que se mantuvieran afuera, bloqueando la puerta que había derribado. 

Los pobladores denuncian que, además de tenerlos incomunicados, los miliares ingresaron a sus domicilios, sin ninguna orden de cateo, y se llevaron las pertenencias que ellos quisieron. 

Además, se instalaron dentro de las viviendas de quienes alcanzaron a salir, se comieron sus alimentos y causaron destrozos.

Los vecinos de Jesús María ya acudieron a interponer una denuncia en la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, pero insisten en hablar con el gobernador, para que los atienda y de una solución de inmediato a sus peticiones. 

Anteriormente, los habitantes se habían manifestado en dicha comunidad, hasta el punto de encarar a los militares y exigirles que salgan del pueblo.  

Fuente: excelsior