Pedro Jiménez Rodríguez

Beatriz Paredes Rangel alzo la mano para confirmar que si va a entrar a la contienda por la presidencial de 2024.

Lo hizo utilizando el aparato de comunicación social del Senado, concretamente el de la bancada priísta, que todavía coordina el hidalguense Miguel Angel Osorio Chong.

Vaya usted a saber si la tlaxcalteca contó con la anuencia de su coordinador o si se lanzó al ruedo como un valiente  y temerario espontaneo, pero el caso es que les madrugo a sus compañeros de bancada, o sea, al propio Osorio Chong y a Claudia Ruiz Massieu.

Bueno, eso de que les madrugo es un decir, pues lo cierto es que doña Beatriz ni siguiera dio color, pues estuvo tan tibia en sus exposiciones, que nunca paso de los lugares comunes,  mostrando que sigue haciendo política a la antigüita, donde lo principal era cuidar las formas.

La verdad es que cuando anuncio que iba a encabezar una conferencia de prensa para hablar de sus aspiraciones por la silla grande, pensamos que iba a anunciar las bases de su propuesta hacerse de la candidatura de la Alianza por México.

Sin embargo, se limitó a decir que si quiere y que va a seguir recorriendo el país para recabar propuestas de Juan pueblo y que confía en que habrá una verdadera consulta popular para definir al candidato de la Alianza, es decir, PAN, PRI y PRD, más los que se acumulen.

Lo cierto es que Beatriz Paredes solo salió a confirmar la lamentable situación en la que se encuentra la oposición de cara a la nueva madre de todas las batallas electorales, que tendrá lugar en el 2024.

Está claro que nadie en la oposición, ni los partidos políticos, ni los aspirantes oficiales, ni los que en su fuero interno sueñan con llegar a ser candidatos a la silla del Aguila,  se han dado cuenta que  la carrera ya arrancó y que el presidente López Obrador abrió el “arrancadero” desde hace por lo menos un año.

A poco no las “corcholatas” del presidente ya están en campaña, utilizando recursos propios y del Estado, porque los cuatro son funcionarios públicos y no se van a detener por las críticas que les hacen los que AMLO llama conservadores.

Por eso ya es tiempo de definiciones, de jugarse el todo por el todo y no andar con esas charadas de que “yo no soy de cargos, sino de causas”, o “no voy a violar la ley en un afán por ganar adeptos”.

Volteen a ver como La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, el Canciller, el titular de la Segob y hasta el coordinador de los senadores de Morena, están metidos en la contienda hasta los huesos y no van a parar hasta que se tome la decisión de quien será el candidato.

Basta de tibiezas, los tiempos son de guerra y el mejor ejemplo es el Presidente, que un día y al otro también, promueve la continuidad de su Movimiento de Regeneración Nacional y se carcajea de sus opositores que están en otras disputas.

Es hora de que Beatriz Paredes, Enrique de la Madrid, Claudia Ruiz Massieu, Miguel Angel Osorio Chong, Ricardo Anaya, Santiago Creel, Miguel Angel Mancera y todos aquellos que aspiran a la candidatura presidencial por la Alianza por México, se quiten la careta y demuestren que porque quieren pueden y porque pueden quieren.

¿O no?

EL PULSO.- Por cierto, mientras el Metro de la CDMX se está convirtiendo en la tumba de las aspiraciones presidenciales de Claudia Sheinbaum, crece como la espuma la figura del canciller Marcelo Ebrard y hasta la del primo postizo de AMLO, Adán Augusto López. Esos son los preferidos del Presidente para sucederlo, pero también ahí la lleva el Senador Ricardo Monreal, pues con su colmillo largo y retorcido, se mantiene en la imaginaria por si hay que echar mano del plan B.

Alejim04@gmail.com