En medio de una época en la que el estrés y la carga de trabajo parecen aumentar cada día más en la vida estudiantil, un problema de salud mental se ha vuelto cada vez más relevante: la depresión. Con la falta de motivación y la constante sensación de estancamiento afectando al 30 por ciento del estudiantado, es imperativo encontrar soluciones efectivas para cuidar de la salud mental de esta población. Un equipo de investigadores, Georgina Isabel García López y Fidencio Ochoa Flores, ha arrojado luz sobre una posible solución: la influencia positiva del ejercicio físico en la salud mental de los estudiantes.

En su artículo «Ejercicio y salud mental en estudiantes universitarios», publicado en la revista Universitaria de la Autónoma mexiquense, los autores subrayan la importancia de abordar la salud mental de los estudiantes de manera integral, ya que esto influye en su forma de pensar, sus emociones, su percepción y su capacidad para desenvolverse en el entorno social.

El descubrimiento más significativo que presentan los investigadores es la relación entre el ejercicio físico y la reducción del estrés. Según sus hallazgos, al realizar actividad física, el cuerpo produce una menor cantidad de cortisol, una hormona relacionada con el estrés. Además, se observa un aumento en la enzima PGC-1 α, que juega un papel crucial al evitar que la quinurenina, conocida como un factor de estrés, atraviese las barreras hematoencefálicas. En otras palabras, el ejercicio físico no solo ayuda a reducir la respuesta de estrés del cuerpo, sino que también protege al cerebro de ciertas sustancias que pueden contribuir a la aparición de síntomas depresivos.

La conexión entre el músculo y el cerebro es esencial para entender cómo el ejercicio físico impacta positivamente en la salud mental. Los procesos bioquímicos que se desencadenan durante la actividad física resultan en beneficios significativos para el bienestar emocional de los jóvenes estudiantes. Esta interacción entre cuerpo y mente puede ser la clave para disminuir los síntomas de estrés y depresión en esta población.

Aunque el estudio de García López y Ochoa Flores es prometedor, es importante destacar que el ejercicio físico no debe considerarse una solución definitiva para tratar la depresión o el estrés. La salud mental es un tema complejo y multifacético que requiere un enfoque integral. No obstante, la incorporación de la actividad física en la rutina diaria de los estudiantes puede ser un recurso valioso para mejorar su bienestar general.

Dada la creciente preocupación por la salud mental en el ámbito educativo, sería oportuno que las instituciones académicas y las autoridades de la salud presten mayor atención a esta investigación y fomenten la promoción del ejercicio físico entre los estudiantes. Las universidades y colegios podrían implementar programas deportivos, clases de ejercicio o incluso actividades recreativas que motiven a los jóvenes a mantenerse activos y cuidar de su bienestar mental.

Asimismo, los resultados de este estudio deberían inspirar a los padres y tutores a fomentar hábitos saludables en sus hijos desde temprana edad, de manera que el ejercicio físico sea una parte natural de sus vidas y contribuya a su desarrollo integral.

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