En medio de una sociedad en proceso de envejecimiento, la atención y los cuidados brindados a las personas adultas mayores se han convertido en un tema de gran relevancia. La pandemia por el virus SARS-CoV-2 puso a prueba las dinámicas familiares, los sistemas de salud y las redes de apoyo, afectando de manera significativa a este grupo vulnerable. Ante este contexto, Zoraida Ronzón Hernández, investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), llevó a cabo un exhaustivo estudio que arroja luz sobre cómo se enfrentó esta crisis sanitaria y cómo se continúa manejando en la actualidad.
El trabajo de investigación de Ronzón Hernández se desarrolló a lo largo de un año y medio y se centró en analizar los métodos de atención médica implementados durante la pandemia en relación con las personas adultas mayores. Este estudio, realizado en 12 municipios del Estado de México y 10 en la Ciudad de México, se basó en la recopilación de 50 narrativas autobiográficas que permitieron entender las transformaciones en las estructuras familiares y la corresidencia durante y después del confinamiento.
Uno de los hallazgos más destacados de esta investigación fue la identificación de tres modelos de atención médica utilizados por las personas adultas mayores durante la crisis sanitaria. El primer modelo, denominado «médico hegemónico», es el tradicional, en el que los pacientes reciben atención en clínicas o centros de salud. Este modelo ha sido históricamente el más común, pero la pandemia obligó a muchos a reconsiderar su acceso a estos servicios.
El segundo modelo, conocido como «alternativo subordinado», combina la atención médica convencional con prácticas adicionales, como el uso de temazcales o terapias alternativas. Este enfoque permitió a muchas personas adultas mayores encontrar alivio y cuidados fuera de los canales médicos tradicionales, adaptándose a las circunstancias particulares del confinamiento.
Finalmente, el tercer modelo, el de «autocuidado», resalta la importancia de los remedios caseros y la atención personal. Durante la pandemia, el autocuidado se convirtió en una necesidad para aquellos que no podían acceder a servicios médicos formales. Este modelo mostró cómo, en situaciones de crisis, las personas recurren a su conocimiento tradicional y a soluciones caseras para mantenerse saludables.
Otro aspecto clave del estudio de Ronzón Hernández fue el análisis de las dinámicas familiares de cuidado hacia las personas adultas mayores. La investigadora identificó dos realidades contrastantes. Por un lado, las personas que contaban con redes de apoyo familiar antes de la pandemia pudieron recibir atención y cuidados durante el confinamiento, lo que fortaleció las interacciones intergeneracionales y permitió un manejo más llevadero de la crisis.
Sin embargo, aquellos que carecían de estas redes de apoyo enfrentaron mayores dificultades. La pandemia agravó la soledad y el aislamiento, obligando a muchas personas adultas mayores a valerse por sí mismas. Esta situación puso de manifiesto las brechas existentes en la protección y atención a este sector de la población, resaltando la necesidad de políticas públicas que aborden estas desigualdades.
La investigación de Zoraida Ronzón Hernández no solo se limita a la observación de los cuidados durante la pandemia, sino que también busca generar un impacto en la sociedad. En este sentido, uno de los logros más significativos derivados de su trabajo ha sido la contribución a la reformulación y actualización de la Ley del Adulto Mayor del Estado de México. Esta reforma, aprobada el 5 de abril de 2024, refleja el compromiso de la investigadora por mejorar las condiciones de vida de las personas adultas mayores en la entidad.
Ronzón Hernández enfatiza que, en una sociedad con una tendencia creciente al envejecimiento, es fundamental que quienes toman decisiones tengan plena conciencia de la necesidad de implementar políticas públicas que promuevan el bienestar de las personas adultas mayores. La creación de estructuras de apoyo efectivas y la promoción de cuidados integrales son esenciales para garantizar una vejez digna y saludable.
Además de su destacado trabajo en el campo de la investigación social, Zoraida Ronzón Hernández es una ferviente defensora de la participación de las mujeres en la ciencia. En un emotivo mensaje dirigido a las mujeres que desean dedicarse a la investigación, expresó: “Cada vez somos más mujeres que nos dedicamos a la investigación. Tenemos la fortuna de que las que estamos aquí podemos tener la oportunidad de tirar muros para las que vienen detrás, para que en algún momento esta paridad de género y esta igualdad entre todas las mujeres y entre todas las personas sean una realidad, no sólo un pronunciamiento político, ni una idea utópica”.
Ronzón Hernández subraya la importancia de que las mujeres encuentren su pasión y la persigan con determinación. Para ella, la investigación social no es solo una profesión, sino una vocación que le permite contribuir al bienestar de la sociedad. Su trabajo, tanto en el ámbito académico como en la promoción de derechos, es un claro ejemplo de cómo la ciencia puede ser una herramienta poderosa para el cambio social.
El estudio de Zoraida Ronzón Hernández sobre los cuidados hacia las personas adultas mayores durante la pandemia es una valiosa contribución al entendimiento de los desafíos y oportunidades que enfrenta este sector de la población. Su investigación no solo ofrece una radiografía de las dinámicas familiares y los modelos de atención médica, sino que también lanza un llamado a la acción para mejorar las condiciones de vida de las personas adultas mayores en el Estado de México y en todo el país.

