Zumpango, Estado de México. — Lo que comenzó como una búsqueda de empleo se transformó en una trayectoria de más de 30 años dedicada con pasión y entrega a la educación superior. En 1991, María del Rosario Talonia Cruz ingresó al Centro Universitario Zumpango de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) sin imaginar que su papel como bibliotecaria marcaría su vida profesional y personal de manera profunda. Hoy, con más de tres décadas de servicio, su nombre es sinónimo de compromiso, vocación y amor por el conocimiento.

Desde el primer día, María del Rosario encontró en la biblioteca más que un lugar de trabajo: un espacio vivo, en constante evolución, y una oportunidad para servir a la comunidad universitaria. Su entusiasmo por el orden, la información y la atención al usuario fue evidente desde el inicio. Lejos de limitarse a sus funciones básicas, demostró una iniciativa que la llevó a capacitarse continuamente, convencida de que siempre hay formas de mejorar y de ofrecer un mejor servicio a quienes buscan el saber.

Durante los primeros años, en un contexto donde aún no existía una figura formal de dirección bibliotecaria en el plantel, su compromiso se hizo indispensable. Su esfuerzo no solo fortaleció el funcionamiento cotidiano de la biblioteca, sino que sembró las bases para la institucionalización del cargo que hoy desempeña como coordinadora de biblioteca, una responsabilidad que asumió formalmente hace más de 20 años y que continúa ejerciendo con la misma energía que al principio.

Para ella, la biblioteca no es una sala de estanterías, sino un puente entre las personas y el conocimiento. Actualmente, bajo su coordinación, el recinto cuenta con un robusto acervo físico compuesto por más de 21,500 títulos y 46,000 ejemplares, además de una creciente colección digital que se ha vuelto fundamental en la era postpandemia.

La llegada de la emergencia sanitaria por COVID-19 marcó un punto de inflexión para el sistema bibliotecario universitario, y Talonia Cruz no dudó en adaptarse. Junto con su equipo, abrazó nuevas herramientas tecnológicas, se capacitó en plataformas digitales y trabajó para garantizar que los estudiantes continuaran accediendo a información confiable y actualizada, aun en medio del confinamiento.

Uno de los logros más destacados de su gestión ha sido la obtención de la certificación bajo la Norma ISO 9001:2015, otorgada por el organismo ATR -American Trust Register-. Este reconocimiento valida la calidad de los procesos internos de la biblioteca, desde la adquisición hasta la baja de material bibliográfico. Más allá del aval técnico, simboliza el esfuerzo constante por ofrecer un servicio eficiente, profesional y alineado con las necesidades académicas de la comunidad universitaria.

Sin embargo, lo que realmente mueve a María del Rosario es el contacto humano. Lo que la inspira es ver a un estudiante encontrar el libro exacto que necesita, acompañar a una usuaria en el descubrimiento de una nueva plataforma digital, o brindar atención personalizada a quien acude por primera vez. Esa cercanía, esa posibilidad de acompañar el proceso de aprendizaje de cientos de jóvenes, es lo que da sentido a cada jornada de trabajo.

Con calidez y humildad, extiende la invitación a toda la comunidad, no solo a estudiantes de la UAEMéx. Aunque el préstamo a domicilio está reservado para universitarios, cualquier persona puede acudir a la biblioteca, consultar el acervo y recibir la misma atención comprometida.

Treinta y cuatro años después de aquella solicitud inicial, María del Rosario Talonia Cruz sigue enamorada de su vocación y agradecida con la institución que le abrió las puertas: “Amo mi trabajo y amo a la Universidad Autónoma del Estado de México, institución de la cual me siento sumamente orgullosa”, afirma con una sonrisa que revela el profundo sentido de pertenencia que la define.

Su historia es testimonio de que el servicio silencioso, constante y dedicado también transforma vidas, construye comunidad y siembra futuro.