Tlalnepantla, Méx.— A pesar de vivir una de las épocas más transformadoras de la historia moderna, impulsada por la digitalización acelerada y el avance de la inteligencia artificial, la teoría económica dominante parece no haber evolucionado al mismo ritmo. Así lo considera Javier Mendoza Solís, profesor e investigador de la Unidad Académica Profesional Tlalnepantla de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), quien actualmente desarrolla una investigación centrada en la historia del pensamiento económico y el cambio tecnológico.
En entrevista, el académico advierte que gran parte del pensamiento económico actual continúa anclado en concepciones del siglo XIX, particularmente las sostenidas por la corriente neoclásica ortodoxa. Esta teoría, ampliamente difundida en los planes de estudio universitarios y en el diseño de políticas económicas, ha mostrado serios límites para explicar fenómenos contemporáneos como la irrupción de la inteligencia artificial en los mercados laborales, la transformación digital de las cadenas productivas y el desempleo tecnológico.
“El análisis económico tradicional no ha evolucionado al mismo ritmo que el contexto global”, sentenció Mendoza Solís. Su investigación toma como punto de partida los aportes del economista británico David Ricardo, figura clave del pensamiento económico clásico. No obstante, el académico mexiquense ha ido más allá de una simple revisión histórica: ha reinterpretado las ideas de Ricardo mediante formalizaciones matemáticas, con el objetivo de reconstruir una teoría del cambio técnico aplicable a las condiciones actuales.
“Básicamente ha sido una reconstrucción matemática de lo que Ricardo dijo sobre estos temas del cambio tecnológico”, explicó. Esta reinterpretación teórica busca ofrecer una alternativa al enfoque neoclásico, el cual, desde su perspectiva, ha mostrado escasa capacidad para incorporar los cambios disruptivos que hoy transforman los procesos de producción, distribución y consumo.
El investigador subraya que el cambio tecnológico es un fenómeno clave para entender el funcionamiento de las economías capitalistas. Sin embargo, mientras enfoques alternativos como la corriente schumpeteriana han integrado este concepto como motor de la transformación económica, la teoría ortodoxa lo ha dejado de lado. “A pesar de que han pasado muchos años desde que escribió Ricardo, la teoría ha progresado muy poco”, lamentó.
En opinión de Mendoza Solís, uno de los grandes obstáculos para renovar el pensamiento económico es el acaparamiento académico de la corriente neoclásica. “Es una teoría que ha funcionado y que a veces se asocia con los mercados libres, pero es de las que menos ha progresado”, señaló. Este estancamiento ha limitado la capacidad de la disciplina para ofrecer explicaciones y soluciones ante los retos actuales, desde el crecimiento de las plataformas digitales hasta el reemplazo de mano de obra humana por sistemas automatizados.
Aunque reconoce que su trabajo es principalmente teórico, el universitario destaca su potencial impacto en el diseño de políticas públicas. “Cualquier recomendación de política parte de una visión teórica previa”, aseguró. En ese sentido, considera que actualizar la teoría económica no es una tarea académica menor, sino una necesidad urgente para enfrentar fenómenos como el desempleo tecnológico.
Este último tema, afirma, ha estado presente desde las primeras revoluciones industriales. “Desde la máquina de vapor hasta la automatización actual, siempre ha habido una creencia de que las nuevas tecnologías crean desempleo. Se trata de un debate aún abierto en la disciplina económica”, reflexionó.

