Desde Nueva York, Estados Unidos, se confirmó que Ismael “El Mayo” Zambada García, uno de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa, no enfrentará la pena de muerte en el proceso penal que se le sigue en la Corte del Distrito Este. La decisión fue notificada por el Departamento de Justicia al juez Brian Cogan, quien preside el caso.
La fiscal general adjunta Pamela Bondi informó que el gobierno estadounidense no buscará la pena capital contra Zambada, acusado de 17 cargos graves, entre ellos tráfico de drogas, lavado de dinero, portación de armas y conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses mediante el envío de fentanilo.
Zambada fue capturado el 25 de julio de 2024 en un aeródromo de Nuevo México, en un operativo federal que también incluyó la detención de Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”. Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde permanecen bajo custodia.
La defensa del capo, encabezada por el abogado Frank Pérez, confirmó que se explora un acuerdo de culpabilidad que podría convertir a Zambada en testigo cooperante, en una estrategia judicial que apunta a desmantelar redes de narcotráfico y corrupción política en México.
Analistas consideran que la decisión de desechar la pena de muerte para Zambada, así como para otros capos como Rafael Caro Quintero y Vicente Carrillo Fuentes, refleja un cambio de enfoque en la justicia estadounidense: menos ejecuciones, más cadena perpetua y cooperación estratégica.
La captura de Zambada, sin participación directa de autoridades mexicanas, ha generado cuestionamientos sobre la coordinación binacional en materia de seguridad, mientras en México persiste el silencio oficial.

