Ciudad de México.— En el marco de la Glosa del Primer Informe de Gobierno, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, compareció ante el Pleno del Senado para rendir cuentas sobre la política educativa del gobierno federal. Lo que inició como un ejercicio institucional pronto se convirtió en una sesión crítica, donde legisladoras y legisladores exhibieron la realidad: la mala calidad educativa que enfrentan niñas, niños y jóvenes en México, contrastando con las cifras millonarias presumidas por el funcionario.
Desde las primeras intervenciones, la senadora Guadalupe Murguía Gutiérrez (PAN) cuestionó la falta de resultados tangibles: “La educación pública atraviesa una de las etapas más complejas”, advirtió, señalando que las pocas evaluaciones disponibles revelan graves deficiencias en aprendizaje. Recordó que más del 60% de los estudiantes de primaria no comprende lo que lee y que en secundaria y bachillerato persisten rezagos en matemáticas y ciencias, ubicando a México en los últimos lugares de la OCDE.
La senadora Mely Romero Celis (PRI) reforzó el reclamo, subrayando que invertir en educación no puede limitarse a cifras presupuestales: “Invertir en educación no es repartir dinero, es garantizar aprendizaje”, dijo, al evidenciar que programas como La Escuela es Nuestra son insuficientes para atender infraestructura mayor, mientras el Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM) permanece inoperante.
Por su parte, legisladores del PAN y PRI cuestionaron la falta de psicólogos en escuelas públicas, la ausencia de horas asignadas para educación física desde hace seis años y la insuficiencia de plazas para educación especial. También denunciaron la reducción del 48.6% en recursos para capacitación docente en nivel medio superior y la implementación acelerada del nuevo marco curricular sin tiempo para planeación ni formación.
En educación superior, se exhibió la disminución sistemática del presupuesto desde 2022, afectando a universidades como la UAQ, que enfrentará una reducción de más de 30 millones de pesos. “Prioridad que no se refleja en el presupuesto, no es prioridad”, sentenció Murguía.
Ante estos señalamientos, las respuestas del secretario Mario Delgado fueron vagas y evasivas. Se limitó a reiterar que “la educación es el corazón de la transformación” y a insistir en el presupuesto histórico de 1.3 billones de pesos y la entrega de más de 13 millones de becas, sin explicar cómo estas acciones han mejorado los niveles de aprendizaje. Legisladores reclamaron que el discurso oficial no responde a la crisis educativa que muestran los datos: más del 80% de los estudiantes de secundaria no alcanza niveles satisfactorios en comprensión lectora y matemáticas, y en bachillerato la cobertura apenas llega al 45%, con altos índices de abandono escolar.
La comparecencia concluyó con un llamado urgente: México necesita políticas efectivas para revertir el deterioro en la calidad educativa, garantizar infraestructura digna y formar docentes preparados. Las cifras no bastan cuando la realidad en las aulas sigue siendo alarmante.

