Los humedales son piezas clave para el equilibrio ambiental del planeta. Su capacidad para conservar la biodiversidad, capturar carbono, regular el ciclo del agua y filtrar contaminantes los convierte en ecosistemas estratégicos frente a los desafíos del cambio climático y la degradación ambiental. En este contexto, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) resguarda uno de los espacios más valiosos de su patrimonio natural: el Bordo “Las Maravillas”, un humedal artificial con una relevancia ecológica, académica y social que trasciende los límites universitarios.
Ubicado en el Campus “El Cerrillo” y bajo la administración de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, el Bordo “Las Maravillas” se consolidó desde la década de los años ochenta del siglo pasado. De acuerdo con León Velázquez Beltrán, académico universitario y encargado de este espacio, el humedal fue construido originalmente para almacenar agua destinada al riego de las parcelas pertenecientes a la antigua hacienda del lugar, función que se mantiene vigente hasta la actualidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, este cuerpo de agua evolucionó hasta convertirse en un refugio natural de gran valor para la región.
En el marco del Día Mundial de los Humedales, Velázquez Beltrán destacó que el Bordo “Las Maravillas” cuenta con una superficie protegida de 20 hectáreas, de las cuales 16 corresponden a un espejo de agua permanente. En su interior se desarrolla una densa vegetación acuática dominada por tules y juncos, especies fundamentales para la oxigenación del agua y la protección de la fauna. En los alrededores del humedal se localizan árboles como cedros, tejocotes, capulines y sauce llorón, además de arbustos endémicos que fortalecen el equilibrio ecológico del sitio. No obstante, también se ha detectado la presencia del pasto kikuyo, considerado una especie invasora que requiere manejo especializado para evitar su expansión.
La riqueza faunística del Bordo “Las Maravillas” es uno de sus mayores atributos. Entre los reptiles se encuentran especies como la serpiente de cascabel transvolcánica y diversas culebras, mientras que en el grupo de los mamíferos se han registrado hurones, cacomixtles, conejos de montaña y musarañas, lo que evidencia la buena calidad del hábitat.
Sin embargo, es la avifauna la que otorga un carácter emblemático a este humedal. En el sitio conviven aves endémicas y migratorias de múltiples familias. Destaca el pato mexicano, considerado una especie representativa del lugar, así como pijijes, cucharón norteño, cercetas y tepalcates. A estas se suman aves rapaces como el milano cola blanca, el caracara, la aguililla de Harris y diversos cernícalos, además de carpinteros, golondrinas, gorriones, garzas y tordos, que completan un mosaico de gran valor biológico.
La importancia del Bordo “Las Maravillas” también está vinculada con su ubicación estratégica. El humedal se encuentra a aproximadamente 25 kilómetros de las Ciénegas de Lerma, formando parte de un corredor natural para aves migratorias que arriban a la región principalmente entre septiembre y marzo. En años recientes, este periodo se ha ampliado como consecuencia de los cambios ambientales, lo que incrementa la relevancia del sitio como área de descanso y alimentación.
Para la UAEMéx, este humedal representa una plataforma fundamental para el desarrollo de actividades de conservación, investigación científica y educación ambiental. Diversos espacios académicos participan activamente en proyectos orientados a su estudio y preservación, fortaleciendo la formación de estudiantes y el compromiso social de la institución.
No obstante, el Bordo “Las Maravillas” enfrenta amenazas importantes. Velázquez Beltrán advirtió que el humedal se alimenta de aguas provenientes del río Tejalpa, el cual ha registrado un aumento en sus niveles de contaminación en los últimos años. Esta situación podría afectar de manera severa las condiciones ecológicas del ecosistema y poner en riesgo su permanencia.
Ante este panorama, el académico hizo un llamado a la comunidad universitaria y a la sociedad en general para asumir una responsabilidad compartida en el cuidado de los recursos naturales. Evitar la generación de basura y el vertido de contaminantes en ríos y canales es una acción clave para preservar este espacio, que hoy se erige como un laboratorio natural, un refugio de vida silvestre y un símbolo del compromiso ambiental de la UAEMéx con la región.

