Frente a un panorama en el que las juventudes enfrentan crecientes desafíos físicos, emocionales y sociales, un equipo interdisciplinario de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) y el Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México (ISCEEM) desarrolla un ambicioso proyecto orientado a fortalecer el autocuidado físico y psicológico entre estudiantes de nivel superior.

La iniciativa, titulada “Diseñar y evaluar programas de promoción de la salud integral a partir del autocuidado físico y psicológico y el perfil sociodemográfico de jóvenes del nivel superior del Estado de México”, tiene como objetivo diseñar, aplicar y evaluar estrategias dirigidas a estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Conducta y de la Escuela Normal de Educación Física, con la intención de impactar positivamente en su bienestar integral y calidad de vida.

La profesora e investigadora Patricia Balcázar Nava, representante del equipo de trabajo, explicó que el proyecto parte de un diagnóstico profundo del perfil sociodemográfico del estudiantado y de sus necesidades específicas. “No se trata de aplicar programas genéricos, sino de construir estrategias focalizadas, contextualizadas y con mayor posibilidad de impacto real”, señaló.

El equipo está conformado por las académicas de la UAEMéx Alejandra Moysén Chimal y Martha Cecilia Villaveces López, así como por la becaria posdoctoral María de Jesús Serrano Plata. A ellas se suma el investigador del ISCEEM, Eduardo Pérez Archundia, quien detalló que la investigación se desarrolla en tres fases claramente definidas: el diseño de los programas, su implementación en campo y la evaluación rigurosa de resultados.

Esta metodología permitirá no solo intervenir en la comunidad estudiantil, sino también medir el alcance y la efectividad de las estrategias aplicadas. El proyecto cuenta con financiamiento por tres años de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) del Gobierno de México, un respaldo que garantiza continuidad y seguimiento a mediano plazo.

“Este tipo de apoyos permite que la investigación tenga mayor alcance y abre la posibilidad de dar seguimiento a los programas. Así, la aplicación de las estrategias se vuelve tangible”, subrayó Pérez Archundia, al destacar la relevancia del financiamiento público para consolidar proyectos de impacto social.

La propuesta aborda aspectos centrales para la vida universitaria actual: actividad física, alimentación saludable, manejo del estrés, salud mental y calidad de vida. En este contexto, Moysén Chimal explicó que la iniciativa se encuentra alineada con los principios promovidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), particularmente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud y el bienestar.

Por su parte, Villaveces López advirtió que la investigación responde a una preocupación creciente en torno a la salud de las juventudes, quienes enfrentan presiones académicas, incertidumbre laboral y dinámicas sociales complejas que inciden directamente en su estabilidad emocional y física.

En ese sentido, Serrano Plata enfatizó la importancia de promover el autocuidado como una estrategia preventiva y no farmacológica. “Hoy, más que nunca, la alimentación, el ejercicio y la gestión emocional deben ocupar un lugar central. No todo se resuelve con fármacos”, afirmó, al tiempo que destacó la necesidad de recuperar hábitos saludables como base del bienestar integral.

Además de fomentar cambios en la vida cotidiana de las y los estudiantes, el proyecto busca impactar en su rendimiento académico, su salud mental y física, así como en su vida social. La apuesta es clara: estudiantes más saludables tienden a mostrar mayor concentración, mejor desempeño y relaciones interpersonales más equilibradas.

Entre los productos contemplados se encuentran materiales informativos, como infografías con recomendaciones prácticas basadas en evidencia científica. Estos insumos no solo servirán para la comunidad universitaria participante, sino que podrían convertirse en referentes para futuras políticas públicas en materia de salud juvenil y educación superior.

El equipo investigador hizo un llamado a la comunidad universitaria a involucrarse en proyectos de investigación social y humanística, al considerar que estos espacios permiten comprender de manera más profunda los desafíos reales que enfrentan las juventudes y diseñar soluciones pertinentes.

“Es fundamental que las y los jóvenes aprendan a cuidarse física y mentalmente, no por obligación, sino por convicción. Solo así lograremos generaciones más saludables y conscientes de su bienestar a largo plazo”, concluyó Patricia Balcázar Nava.