Detrás de cada salto perfectamente ejecutado, cada pirámide humana que desafía la gravedad y cada rutina que enciende los ánimos en las gradas, existe una historia de esfuerzo silencioso, disciplina constante y una pasión inquebrantable por representar con orgullo los colores verde y oro. El equipo representativo de porras y animación de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) se ha consolidado como un referente de alto rendimiento, donde estudiantes combinan su formación académica con una exigente preparación deportiva.

Lejos de la percepción tradicional que limita a las porras al ámbito recreativo, este equipo universitario demuestra que se trata de una disciplina compleja, que requiere habilidades físicas, coordinación, confianza y una conexión profunda entre sus integrantes. Cada rutina es el resultado de horas de entrenamiento, tanto colectivo como individual, donde la precisión y la seguridad son fundamentales.

Para Lilian Denisse Mendieta Vega, estudiante de segundo semestre de la Licenciatura en Gestión de la Información en Redes Sociales, este camino comenzó desde temprana edad. Su primer contacto con el deporte ocurrió en la Preparatoria Número 1, donde formó parte del equipo Troyanos. Aquella experiencia no solo despertó su interés, sino que marcó el inicio de una trayectoria que hoy la posiciona como parte de la selección universitaria.

Su formación no se limitó a las porras. Antes de integrarse al equipo representativo, Lilian practicó gimnasia artística, ballet y natación, disciplinas que contribuyeron al desarrollo de su fuerza, flexibilidad y control corporal. Estas habilidades se reflejan actualmente en cada una de sus participaciones, donde la técnica y la elegancia son clave.

Desde 2023, Lilian forma parte del equipo de porras de la UAEMex, un grupo que no solo anima eventos deportivos, sino que también compite a nivel nacional. Entre sus logros más destacados se encuentra el segundo lugar en los Campeonatos Nacionales ANUIES 2025 en Monterrey, así como el segundo sitio en el Campeonato Nacional Colegial en la categoría Mixto Nivel 1. A estos triunfos se suma el primer lugar en Interfacultades e Interprepas 2026, una competencia interna que fortalece la identidad universitaria.

Para ella, el significado de pertenecer a este equipo trasciende lo deportivo. Representar a su universidad en escenarios nacionales es una fuente constante de motivación. La emoción de portar los colores institucionales y demostrar el nivel competitivo del equipo se convierte en un impulso para seguir superándose.

Una historia similar comparte Regina Camacho Peña, estudiante de octavo semestre de Relaciones Económicas Internacionales. Al igual que Lilian, Regina inició su trayectoria en el equipo Troyanos durante su etapa en preparatoria. Con el paso de los años, la disciplina se convirtió en un pilar fundamental en su vida.

Regina destaca que más allá de las habilidades físicas, las porras han contribuido a su crecimiento personal. La constancia y la exigencia del entrenamiento le han permitido desarrollar madurez, resiliencia y una fuerte conexión con sus compañeros, a quienes considera una segunda familia. En este deporte, la confianza es esencial: cada acrobacia depende del trabajo en equipo y de la seguridad que existe entre quienes ejecutan las rutinas.

El entrenamiento no se limita a las sesiones grupales. Los integrantes del equipo complementan su preparación con ejercicios individuales enfocados en fuerza, flexibilidad y técnica. Elementos como elevaciones, giros y acrobacias requieren perfeccionamiento constante, lo que implica una dedicación que va más allá del horario establecido.

Sin embargo, uno de los mayores desafíos que enfrentan es lograr un equilibrio entre su vida académica y deportiva. Ser estudiante universitario implica responsabilidades que deben cumplirse con el mismo nivel de compromiso que el entrenamiento. Para Lilian y Regina, la organización del tiempo es clave para cumplir con ambas facetas.

A pesar de las dificultades, ambas coinciden en que el esfuerzo vale la pena. Representar a su universidad no solo implica un logro personal, sino también un compromiso con toda una comunidad. Cada competencia es una oportunidad para demostrar el talento y la disciplina que caracteriza al equipo.

Más allá de los resultados, las porras universitarias promueven valores fundamentales como el respeto, la perseverancia y el trabajo en equipo. Estos principios no solo fortalecen el desempeño deportivo, sino también la identidad y el sentido de pertenencia entre los estudiantes.

El futuro del equipo luce prometedor. Para Regina, los avances logrados en competencias nacionales son solo el comienzo de un camino que las próximas generaciones deberán continuar. El objetivo es claro: elevar el nivel competitivo y consolidar al equipo como uno de los mejores del país.