El actor mexicano Noé Hernández regresó a las aulas que marcaron el inicio de su formación profesional para dialogar con estudiantes de la Licenciatura en Artes Teatrales de la Universidad Autónoma del Estado de México. El encuentro, realizado en la Facultad de Humanidades, se convirtió en un espacio donde la experiencia se tradujo en orientación directa sobre los desafíos reales de ejercer una carrera artística en México.
La visita se dio en el contexto de dos celebraciones significativas: el Día Mundial del Teatro y el programa institucional “Abril, Mes de la Lectura”, lo que reforzó el carácter formativo y cultural del evento. Para Hernández, egresado de la tercera generación de esta licenciatura, el regreso no fue solo simbólico, sino profundamente personal. “Siempre es un orgullo volver a casa, donde, de alguna forma, tenemos enterrado el ombligo profesional”, expresó ante un auditorio atento.
Durante su intervención, el actor hizo una pausa para reconocer el crecimiento de la Facultad de Humanidades. Recordó las condiciones en las que él cursó sus estudios y contrastó esa etapa con la infraestructura actual, destacando que hoy las y los estudiantes cuentan con mayores herramientas técnicas y académicas para su preparación. Sin embargo, dejó claro que el acceso a mejores recursos no sustituye uno de los pilares fundamentales de la carrera artística: la disciplina constante.
El diálogo se centró principalmente en el trabajo actoral dentro del cine, un ámbito que, según explicó, implica retos muy distintos a los del teatro. Hernández subrayó que uno de los errores más comunes entre egresados es asumir que la formación universitaria garantiza una inserción inmediata en el mercado laboral. “La escuela te da bases, pero el camino profesional depende de lo que haces después”, puntualizó.
En este sentido, enfatizó la importancia de la autogestión como una herramienta indispensable. Para el actor, la formación no termina al concluir la licenciatura; por el contrario, es apenas el punto de partida. “El trabajo del actor es de todos los días: seguir preparándose, entender el lenguaje cinematográfico y adaptarse a distintos formatos de producción”, afirmó. Esta visión resonó entre los estudiantes, quienes enfrentan un panorama laboral competitivo y en constante transformación.
Hernández también abordó el valor de la formación multidisciplinaria que ofrece una licenciatura en Artes Teatrales. Explicó que más allá de la técnica interpretativa, los estudios universitarios integran elementos de análisis, construcción de personajes y aproximaciones desde la psicología y la investigación escénica. Estas herramientas, señaló, son fundamentales para desarrollar una mirada más compleja y profunda del trabajo actoral.
Al compartir su propia trayectoria, el actor relató que su incursión en el cine no fue inmediata ni sencilla. Describió un proceso de adaptación progresivo, en el que tuvo que comprender las dinámicas específicas de la industria cinematográfica, desde el ritmo de los rodajes hasta la relación con directores y equipos técnicos. Este aprendizaje, dijo, fue clave para consolidar su carrera.
Hacia el cierre del encuentro, Hernández ofreció un mensaje directo y contundente a las y los estudiantes: no limitar su desarrollo al ámbito académico. “No se casen con la academia; es solo el inicio. Tienen que investigar, experimentar y construir su propio camino”, exhortó. Sus palabras no solo funcionaron como consejo, sino como una invitación a asumir una postura activa frente al futuro profesional.
Este tipo de actividades refuerzan el compromiso de la Universidad Autónoma del Estado de México con la formación integral de su comunidad estudiantil. Al propiciar encuentros con egresados destacados, la institución no solo fortalece el vínculo entre generaciones, sino que también acerca a los estudiantes a la realidad del ejercicio profesional en el ámbito artístico.

