Tultitlán, Estado de México. A tan solo un día de su inauguración oficial, el Tren Suburbano Felipe Ángeles —concebido como una solución clave para mejorar la conectividad entre el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y la zona metropolitana del Valle de México— comenzó operaciones este lunes con una notable afluencia de usuarios, pero también con una serie de complicaciones logísticas que marcaron su primer día hábil de servicio.
Desde las primeras horas de la mañana, decenas de pasajeros se congregaron en las estaciones para abordar el nuevo sistema de transporte. El servicio arrancó a las 5:00 horas, momento en el que ya se observaban largas filas de usuarios intentando adquirir o recargar sus tarjetas de acceso. Sin embargo, la falta de funcionamiento de los equipos de recarga complicó la operación, obligando a los viajeros a concentrarse en módulos alternos de abono, lo que generó aglomeraciones significativas.
A pesar de los contratiempos, el ánimo general entre los usuarios fue positivo. Frases como “aunque me tarde un poco, pero ya tenemos tren” o “nos vamos ajustando, son los primeros días” reflejan una mezcla de paciencia y esperanza ante la nueva alternativa de movilidad. Para muchos habitantes de municipios como Zumpango, Nextlalpan, Tonanitla, Tultitlán, Tultepec y Ecatepec, esta ruta representa una mejora sustancial en sus tiempos de traslado hacia la Ciudad de México.
No obstante, el entusiasmo inicial se vio matizado por retrasos considerables en las corridas. Durante la jornada, los intervalos entre trenes oscilaron entre 30 y 40 minutos, superando ampliamente los tiempos esperados para un sistema suburbano. Trabajadores del propio sistema señalaron que estos desfases son parte del periodo de ajuste y que, conforme avance la semana, se espera reducir los tiempos de espera a menos de 15 minutos.
En paralelo, las condiciones de infraestructura en algunas estaciones también evidenciaron que el proyecto aún se encuentra en una fase de implementación incompleta. En la estación Prados Sur, por ejemplo, los usuarios deben utilizar escaleras provisionales, mientras que en Teyahualco el acceso presenta limitaciones similares, con elevadores y escaleras disponibles únicamente en uno de los lados. Sobre la avenida Recursos Hidráulicos, una de las principales vialidades que conecta varias estaciones, las escalinatas también son temporales, construidas con estructuras tubulares.
La situación se agrava en el exterior de las estaciones, donde el flujo peatonal ha comenzado a impactar de forma directa en la circulación vehicular. Automovilistas reportaron severos asentamientos en puntos clave como Prados Sur y Teyahualco, debido a la constante presencia de peatones que cruzan la avenida para acceder al tren. La falta de señalización adecuada y la ausencia de autoridades de tránsito, tanto municipales como estatales, contribuyen al desorden vial.
Ante este panorama, algunos trabajadores del sistema han asumido de manera improvisada labores de control de tráfico, intentando organizar el paso de vehículos y peatones. Sin embargo, estas acciones resultan insuficientes frente al volumen de usuarios que ha comenzado a utilizar el servicio.
Otro aspecto que ha llamado la atención es la diversidad de perfiles entre los pasajeros. Desde estudiantes y oficinistas hasta amas de casa y trabajadores de distintos sectores, el tren ha logrado atraer a una amplia gama de usuarios que ven en esta opción una alternativa más rápida y económica para sus desplazamientos diarios. Incluso, se ha observado a personas que llegan en taxi a las estaciones, lo que evidencia la integración progresiva de distintos medios de transporte en torno al nuevo sistema.
En términos de accesibilidad, los usuarios pueden emplear tanto la tarjeta del Metro de la Ciudad de México como la del Tren Suburbano en su línea Cuautitlán-Buenavista, lo que facilita la transición entre sistemas. No obstante, la falta de puntos de recarga funcionales limita esta ventaja en la práctica.
El arranque del Tren Suburbano Felipe Ángeles pone de manifiesto tanto el potencial como los desafíos de una obra de esta magnitud. Si bien la alta demanda confirma la necesidad de mejorar la conectividad en la región, los problemas operativos y de infraestructura subrayan la importancia de una implementación más robusta y coordinada.

